| 29 de Noviembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Juanma Moreno y Pedro Sánchez, el pasado junio
Juanma Moreno y Pedro Sánchez, el pasado junio

Sánchez moviliza irresponsablemente al PSOE contra la Junta de Andalucía

El absurdo boicot de Moncloa al entendimiento de PP y PSOE en Andalucía perjudica a los andaluces y lanza un mensaje negativo a toda España sobre el diálogo transversal.

| ESdiario Editorial

 

La difusión de un extemporáneo audio grabado deslealmente en julio al vicepresidente de la Junta de Andalucía, Juan Marín, ha sido la coartada para que Pedro Sánchez le imponga al PSOE de Juan Espadas el rechazo a pactar unos nuevos Presupuestos con el PP de Juanma Moreno.

Tanto la espuria grabación como la intencionada emisión demuestran, más que nada, las dificultades y deslealtades internas en Ciudadanos: tuvo que ser un diputado quien grabó a Marín sosteniendo, hace casi medio año, la inconveniencia de aprobar nuevos Presupuestos en año electoral. Y fue ese mismo diputado quien lo debió filtrar para dinamitar la negociación que el PP mantenía a dos bandas con el PSOE y, en menor medida, con VOX.

 

Más allá de la idoneidad o torpeza de las palabras del vicepresidente Marín (pronunciadas en privado, hace meses y con una incertidumbre sobre la pandemia y la llegada de Fondos Europeos que hoy ha cambiado); sus palabras han sido una mera excusa para que Sánchez le impusiera a su delegado andaluz el boicot a un acuerdo que era bueno para Andalucía e incluso para España pero le retrataría a él como presidente del Gobierno, pues demostraría que socialistas y populares pueden entenderse en asuntos cruciales si ambos tienen la disposición necesaria.

La mano de Sánchez es evidente en la insolidaria actitud del PSOE andaluz que solo busca coartadas para enterrar consensos

El PSOE, en fin, tenía decidido ya el veto a una cuentas que, por ejemplo, subirían un 33% el último presupuesto en Sanidad de Susana Díaz, para elevarlo de 9.000 a 12.000 millones. El audio le ha dado una coartada, bastante absurda, para justificar una postura insolidaria con los andaluces, más intransigente que la de VOX pero por razones distintas: ambos se niegan a facilitar acuerdos objetivamente buenos y se aferran a cuestiones menores para justificarlo.

No hacen falta Elecciones

Moreno, recibido en su día con “alertas antifascistas” e investido con protestas del PSOE, que hasta movilizó autobuses para su toma de posesión; es un presidente razonable y dialogante. Ahora tendrá que decir si adelanta Elecciones o agota la legislatura, que es su pretensión real.

Quizá no le quede más remedio, vista la actitud sectaria de su rival socialista y la intransigencia de su respaldo externo en la derecha. Y sobre todo, por la mano de Sánchez, siempre frentista, en todo ello. Si eso ocurre, pocos de los detractores del Gobierno autonómico podrán sostener que lo hacen por los andaluces, beneficiarios de una estabilidad que no debería romperse por electoralismo interesado.