09 de Abril de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Irene Montero, el pasado 8M

Ni Irene Montero representa a las mujeres ni sus delirios las defienden

El paraguas del 8M vuelve a azuzar los delirios sectarios del Ministerio de Igualdad que, en nombre de la mujer, perpetra excesos legales imposibles de aceptar por el PSOE.

| ESdiario Editorial

 

El Consejo General del Poder Judicial ha desmembrado la Ley de Libertad Sexual de Irene Montero, más conocida como ley del “solo sí es sí”, presentada a bombo y platillo hace un año, instigadora entonces de las irresponsables manifestaciones del 8M y hoy sumida en un limbo legal probatorio de su inanidad.

El informe del Consejo no es vinculante, pero sí es determinante para que el PSOE se atreva a modificar los postulados más delirantes de una Ley que marcó el pasado 8M: las prisas de Montero por presentársela al público coincidieron por desgracia con el respetable con el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, convirtiendo calles y plazas de España en un auténtico "infectódromo".

El CGPJ ha suscrito el demoledor informe contra la ley de sus tres ponentes, dos de ellos designados por el PSOE, entre los cuales figura una mujer de gran prestigio especializada en violencia de género, la abogada sevillana Pilar Sepúlveda.

Ni Montero ni sus desvaríos representan a la mujer: legislar como ella quiere es un despropósito que el PSOE debe impedir

Que en resumen derriba, por unanimidad, un proyecto de ley que acaba con la presunción de inocencia con la excusa de un objetivo tan razonable como perseguir las agresiones sexuales: algo que, a juicio de los magistrados, puede y debe lograrse sin acabar con las garantías procesales inherentes a un Estado de Derecho.

 

La Ley Montero forma parte del mismo exceso ideológico que impulsa la nueva “Ley Trans”, ambas germinadas desde despropósitos sectarios que o bien criminalizan al sexo masculino o bien desdibujan el sexo biológico para potenciar una absurda guerra cultural que no solventa los evidentes problemas existentes, resumidos en cifras insoportables de violencia machista o de paro, y además genera otros nuevos.

El PSOE no puede seguir callado ante tanto exceso, ni mucho menos tramitar legislaciones regresivas  por temor a perder ascendencia en sectores que Podemos quiere patrimonializar, haciendo una caricatura grotesca del sexo femenino que es mucho más rico y variado y tiene otros problemas más acuciantes. Si mantiene con pocos cambios esa locura, será responsable de ella.