| 08 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Sánchez, en una intervención desde Moncloa
Sánchez, en una intervención desde Moncloa

El sueño europeo de Sánchez se tambalea

El bloqueo en la renovación del CGPJ puede afectar de manera muy seria a la presidencia española de la UE, el golpe de efecto que acaricia el jefe del Ejecutivo para el fin de su mandato.

| ESdiario Editorial

 

Si hay un argumento poderoso para apostar por que Pedro Sánchez agotará la legislatura a cualquier precio es su ambición por ostentar la presidencia del Consejo de la Unión Europea, cuyo turno rotatorio corresponde a España en el último semestre de 2023. El escaparate propagandístico que representa presidir la Unión ejerce un magnetismo irresistible para un jefe del Gobierno que, junto a su núcleo duro, ha convertido sus "éxitos internacionales" en su principal y prácticamente único atractivo electoral. Claro que tanto este sueño como su presunción de gran líder europeo se le puede torcer por un asunto doméstico tan agrio como la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

La visita del comisario de Justicia de la Comisión Europea, Didier Reynders, para interesarse in situ por este asunto ya supone un importante borrón para esa imagen. Pero existe además una carga ejemplarizante en la presidencia del Consejo, como ente encargado de impulsar los trabajos relativos a la legislación de la Unión Europea y a la mediación entre los Estados, que está muy lejos de ostentar en estos momentos nuestro país.

 

Porque es difícil que Sánchez pueda presentarse como un árbitro cabal y modélico para Europa, cuando encabeza un Gobierno nacional que se resiste a introducir reformas en el sistema de elección de la cúpula del CPGJ, que legisla para tratar de asegurarse los cargos más afines a sus intereses partidistas o que entiende el papel de la Fiscalía General del Estado como una herramienta al exclusivo servicio del Ejecutivo. Todo ello amparado bajo toda clase de pretextos, aunque todos tienen en común el ataque al Partido Popular, acusándole de ser el responsable de este impasse.

Bruselas no suele inmiscuirse en disputas políticas internas pero ya ha dado muestras de que puede llamar severamente al orden a sus Estados miembros

Pero no son más que cortinas de humo y maniobras de distracción amplificadas por algunos medios, porque lo esencial es que el Gobierno de Sánchez solo busca la manera de garantizarse una mayoría en el gobierno de los jueces. Ello le permitiría cubrir las vacantes que existen en los principales tribunales. Aunque esa mayoría no la necesita en el Tribunal Constitucional, que ya tiene bajo su control, de ahí que haya corregido su propio decreto para excluir su renovación, lo que da idea de su uso torticero y sectario de la legislación.

El comisario Reynders ha optado por mantenerse ajeno a estos tejemanejes, aunque eso no significa que no esté al corriente. Bruselas no suele inmiscuirse en disputas políticas internas pero ya ha dado muestras de que puede llamar severamente al orden a sus Estados miembros. Y nada podría fastidiarle más a Pedro Sánchez su 'fiesta europea' que una seria advertencia de la Unión. Aunque solo sea por ese temor y por su propio narcisismo, ojalá rectifique.