| 23 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Concentración de cubanos en Madrid
Concentración de cubanos en Madrid

El Gobierno de España, con la dictadura cubana por acción u omisión

Mientras Sánchez busca totalitarios imaginarios en España, mira para otro lado ante la represión cubana, defendida además por su socio de Gobierno.

| ESdiario Editorial

 

Miles de cubanos se han echado a la calle para protestar contra la Dictadura, la miseria y la represión que caracterizan los 60 años de yugo impuesto por el castrismo bajo la excusa de liderar una revolución comunista que solo convence a quienes no la padecen.

La respuesta del régimen está siendo la esperada de quienes, durante tanto tiempo, han aplicado la fuerza para acabar con las libertades individuales y colectivas para mantener el poder: detenciones, fuerza policial, tal vez crímenes y un bloque informativo y tecnológico para evitar que el mundo se comunique con Cuba y los cubanos con el mundo.

La valentía de los cubanos que, pese a todo eso, se han atrevido a gritar "libertad", es un indicio evidente de su desesperada situación, donde se mezclan represión, hambre, pobreza extrema e indefensión ante la pandemia.

 

Y la respuesta totalitaria del presidente Díaz Canel, un títere de Raúl Castro, la viva demostración de la catadura de su régimen: movilizar a los Cuerpos de Seguridad, bloquear internet, hacer detenciones selectivas y animar a la confrontación civil.

Siendo tan evidente el panorama, lo lógico sería esperar una contundente reacción internacional de respaldo a los cubanos que, sin embargo, no ha existido: desde Europa hasta la ONU e incluso Estados Unidos; no han pasado de la defensa de los derechos democráticos de los cubanos y de recomendaciones genéricas a los sátrapas que los sojuzgan.

El silencio o la complicidad de Moncloa con la represión cubana es el último bochorno de Pedro Sánchez

Y en España, ni eso. Más allá de las palabras protocolarias del Gobierno, lo sustantivo ha sido la defensa del régimen de una parte del Ejecutivo, la de Podemos: la falta de respuesta del PSOE le hace cómplice de esa indecorosa actitud de legitimación de una dictadura cruel y longeva como ninguna en el mundo.

El Gobierno mira para otro lado

Resulta hiriente que los mismos partidos y colectivos sociales que intentan difundir en España la idea de que sufrimos una involución ultraderechista y persiguen franquistas imaginarios se callen, cuando no respalden, a totalitarios de verdad que utilizan el poder contra sus ciudadanos. Y que lo hagan desde el propio Gobierno de la nación, con ejemplos como los de Yolanda Díaz, Alberto Garzón o Enrique Santiago, es directamente vergonzoso.

Pero nada de ello pasaría si, al frente de La Moncloa, hubiera un dirigente digno del puesto que ostenta. No es el caso de Sánchez, que a la indignidad de apoyarse en ERC o Bildu, le añade el silencio ante regímenes liberticidas como los que arrasan toda sombra de democracia en Venezuela o Cuba.