| 25 de Noviembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pablo Casado y Teodoro García Egea
Pablo Casado y Teodoro García Egea

La cacería de Génova a Ayuso no puede cerrarse gratis para Casado

El PP no puede aspirar ahora a un cierre en falso de la crisis tras humillar gratuitamente a su principal referente electoral, elevando a pública con crueldad una sospecha infundada.

| ESdiario Editorial

 

El PP ha anunciado el cierre del expediente interno contra Isabel Díaz Ayuso, señalada por su propia dirección nacional como sospechosa de un grave caso de corrupción y, además, espiada previamente por un abyecto montaje que difícilmente puede achacarse, en exclusiva, a un cargo menor del partido sin la aquiescencia de sus superiores del máximo rango.

Y lo ha hecho apenas 48 horas después de situar a la presidenta regional en el centro de la diana, sin pruebas irrebatibles que justificaran ese tono y con la sensación de que, en realidad, se aspiraba más a liquidar a un rival interno que aclarar una sospecha razonable: si Génova carecía de suficientes pruebas para exonerarla, pero también para culparla, lo prudente hubiese sido mantener este asunto en el circuito interno antes de emitir cualquier tipo de conclusión.

 

En lugar de eso, se apostó por un linchamiento publicitado en el que se puso en duda la ejemplaridad de Ayuso y la de su familia y se la amenazó, nada menos, con la expulsión del PP e incluso con los juzgados: ni el mismísimo Pedro Sánchez, que ha encontrado en la presidenta regional a su mayor adversario ideológico, había llevado tan lejos su permanente acoso político a la Comunidad de Madrid.

La cacería interna a Ayuso no se arregla ya con una petición de disculpas ni con alguna dimisión en la cúpula: Casado pende ahora de un hilo

Por eso no basta ahora con que Génova, asustada por la reacción de sus propias bases, anuncie que todo está en orden tras recibir la oportunas explicaciones de la afectada. Y que ésta rechace el apaño no solo es la mejor prueba de su seguridad personal ante las acusaciones  infundadas, sino también la manera de auxiliar al PP en horas muy bajas que necesita y exige un revulsivo.

A Casado se le agota el crédito

De dónde y cómo puede llegar ahora esa reacción es ahora la gran pregunta. No parece suficiente ya con una petición de disculpas clara y urgente. Tampoco con la dimisión de alguien de la máxima jerarquía. Porque si el viaje suicida de Génova ha puesto en peligro el futuro del partido; la solución ha de venir por la asunción de responsabilidad directas y personales de quienes han provocado el desastre y por la apertura de un tiempo nuevo en el partido.

Que eso signifique la dimisión del propio Pablo Casado o la convocatoria de un Congreso en el que el actual presidente someta su cargo al escrutinio de los militantes, está por verse. Pero que no se puede saldar ahora este bochorno, beneficioso exclusivamente para Sánchez y su nefando Gobierno, con un mero acto administrativo y alguna baja ilustre, está muy claro.