| 04 de Octubre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez y Adriana Lastra en el Congreso
Pedro Sánchez y Adriana Lastra en el Congreso

Adriana Lastra, Pedro Sánchez y el feminismo de pega en el PSOE

Dimitir de un puesto político por un embarazo de riesgo destroza el mensaje impostado de Sánchez y del PSOE sobre las mujeres y la igualdad.

| ESdiario Editorial

 

Un mes después de la debacle en las Elecciones de Andalucía, Pedro Sánchez ha dado el golpe de timón en el PSOE que se esperaba desde entonces en el partido y, tal vez, en el Gobierno.

Las turbulencias en el Ejecutivo han descartado de momento esos cambios, no así en el PSOE con la salida de su número 2, Adriana Lastra, que se suma al coro de leales defenestrados por Sánchez sin piedad, con Iván Redondo, José Luis Ábalos y Carmen Calvo como nombres más ilustres. Y quizá incluso el de Dolores Delgado, dimisionaria también en las últimas horas.

Más allá de las intenciones y consecuencias, la excusa utilizada es muy polémica: Lastra dice haber dimitido voluntariamente, alegando que su embarazo a los 43 años requería de cuidados incompatibles con el cargo.

 

Para lograr eso le hubiera bastado con una baja médica o con una excedencia, lo que avala la extendida sensación de que las razones son otras y tienen que ver con la pérdida de confianza de Sánchez en su colaboradora, a quien se adjudican incluso tentaciones sucesorias imperdonables para su jefe.

Sean cuales sean las causas reales, es incompatible defender el derecho a la conciliación de las mujeres entre su vida personal y su faceta profesional y, a continuación, obligarse u obligar a Lastra a abandonar sus funciones en el partido, pero no en el Congreso.

Lastra dimite del partido pero no del Congreso, lo que demuestra que Sánchez no la quería y ella se ha sometido

Que para el Parlamento sea suficiente con una baja médica, muy lógica en ese estado, pero en el PSOE sea imprescindible su salida, demuestra que las razones auténticas son políticas: Sánchez no la quería y han pactado una salida que la expulsa del partido pero le mantiene su acta de diputado, dando un muy mal ejemplo práctico de lo que se predica para el resto.

¿Vuelve el PSOE de Zapatero?

Por lo demás, es obvio que el nuevo centro de poder de Sánchez en el PSOE girará en torno a Santos Cerdán y tal vez Antonio Hernando, su viejo colaborador rescatado del oprobio en que cayó por negarse a secundar al actual presidente en su célebre “No es no” a Rajoy.

De ocurrir esto, el PSOE volvería a estar dirigido casi en exclusiva por la generación impulsada por un hombre clave en el partido de Zapatero, José Blanco, promotor en buena medida de aquellos jóvenes que, como Sánchez, Hernando u Óscar López, hoy tendrían las riendas también del Gobierno. Siempre bajo el yugo de un presidente que carece de piedad incluso con los suyos.