26 de Julio de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez, en el Liceo de Barcelona
Pedro Sánchez, en el Liceo de Barcelona

¿Hacia un cambio de régimen en una España humillada y vejada?

Pedro Sánchez se ha rendido ante el separatismo y ya le ha regalado su mayor victoria: lo ha legitimado e indultado. Solo queda por saber cuándo y cómo se cobrará el precio.

| ESdiario Editorial

 

Pedro Sánchez en persona llevará este martes al Consejo de Ministros la concesión de indultos a los nueve condenados por el Tribunal Supremo por delitos de sedición o malversación. Todos ellos, sus partidos y sus entornos sociales; han presumido de lo que hicieron; se han comprometido a volverlo a hacer e, incluso, han convertido las medidas de gracia en una confesión de culpa de España y en una prueba de su debilidad.

Que en ese contexto el presidente del Gobierno se haya dedicado a esconder las reacciones del separatismo; a justificarlas pintando un paisaje de concordia inexistente y a forzar pronunciamientos a favor de su actitud hasta en Europa para diluir sus despropósitos; es descorazonador.

 

Porque el Gobierno no concede los indultos ni reforma el Código Penal para restituir la convivencia dentro del orden constitucional; sino para garantizarse su supervivencia, al precio que sea, homenajeando a quienes tienen la llave de Moncloa y han hecho presidente a Sánchez.

Sánchez se ha rendido ante el separatismo y le ha regalado todas las victorias sin solucionar ni uno solo de sus excesos

La secuencia es tan evidente que ni todo el maquillaje oficial puede tapar el escandaloso sometimiento del bien común al individual de Sánchez, que con estas medidas ya ha hecho la peor de las concesiones al separatismo: lo ha legitimado, transformando en un abuso a reparar la respuesta del Estado de Derecho, y le ha dado un cheque en blanco para que, cuando lo estime oportuno, redoble su desafío.

La victoria de los condenados

Por eso el temor expresado por el líder del PP sobre un cambio de régimen impulsado por Sánchez es razonable. Bajo la excusa de una "España federal" que ya existe y se organiza a través de las Comunidades, se está impulsando o tolerando un imparable cambio del sistema tan incierto como sin duda negativo que pone en solfa la unidad del país, la separación de poderes y hasta el papel de la Corona.

Lo busque o no Sánchez, lo está provocando con negligencia extrema. Y puede llegar un momento en que, simplemente no lo controle: haber comparado a los reos del "procés" con Nelson Mandela les concede una victoria anticipada que blanquea todas sus pretensiones y solo deja en el aire la mejor manera de alcanzarlas. Terrible.