02 de Agosto de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez, explicando los indultos
Pedro Sánchez, explicando los indultos

El día de la infamia, la vergüenza y, tal vez, la traición

Pedro Sánchez ha rendido a su Gobierno y ha humillado a España legitimando un desafío inconstitucional que, lejos de plegarse, está más cerca que nunca de imponerse.

| ESdiario Editorial

Solo en el imaginario forzado de Pedro Sánchez existen razones de concordia y utilidad pública que justifiquen la bochornosa concesión de los indultos a nueve políticos catalanes y, en el mismo viaje, la legitimación de los planes que les llevaron a la cárcel.

Para el resto, incluyendo a los beneficiarios, la medida de gracia se aleja radicalmente del espíritu que técnicamente las impulsa, que no es otro que mejorar la convivencia con la reinserción de delincuentes que primero se arrepienten; más tarde se disculpan; después intentar reparar el daño producido y, por último, renuncian expresamente a la reincidencia.

 

No solo no se da ninguna de esas circunstancias, sino que todas y cada una de ellas se han redoblado con la ayuda de Pedro Sánchez: al quitar la barrera judicial impuesta por el Tribunal Supremo, una expresión jurídica de una voluntad democrática nacional y no un mero artificio leguleyo; el presidente del Gobierno ha hecho de lanzadera del desafío.

Lo ha potenciado, lo ha blanqueado y lo ha cargado de autoridad, añadiendo al despropósito de la impunidad pasada el de la impunidad futura: reducir a la nada los delitos de sedición y rebelión son, junto a los indultos, una invitación directa a la asonada inconstitucional.

Sánchez no ha solucionado nada: lo ha empeorado hasta extremos incompatibles con ejercer la Presidencia de España

Si los independentistas se atrevieron con el Estado de Derecho en su contra, ¿cómo no van a hacerlo, antes o después, frente a un Gobierno que ha llegado a comparar al sedicioso Junqueras con Nelson Mandela y ha suscrito el relato separatista que presenta a España como un país represor?

La euforia del separatismo

No conviene engañarse por la momentánea distensión que puede vivirse durante un tiempo, con seguridad corto: el independentismo puede llegar a probar la "vía pactada" frente a la "vía unilateral" para aprovechar la actitud genuflexa de Sánchez; pero nunca renunciará a alcanzar su meta. 

Con España humillada y su Gobierno rendido, hablar de traición en términos metafóricos no es descabellado: no hay mejor expresión para calificar la actitud de un presidente que está haciendo todo lo contrario que cabe exigir del cargo que ocupa, pasando una factura insoportable a la sociedad española, a nuestra democracia y a nuestro Estado de Derecho.