23 de Abril de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pablo Iglesias

Sánchez e Iglesias trasladan su pulso a Madrid en contra de los madrileños

La degradación del Gobierno de España y los cálculos electorales están detrás del salto del líder de Podemos, un nefasto dirigente que solo puede traer problemas a una región que funciona.

| ESdiario Editorial

 

El líder de Podemos se ha saltado las normas de su propio partido para designarse candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Un gesto más dirigido a Sánchez que a Ayuso, que pone en duda la estabilidad del Gobierno y avala la tesis de que el PSOE tenía en la agenda electoral unas Elecciones anticipadas y un cambio de alianzas, iniciado con estrépito en Murcia de la mano de Ciudadanos.

La tendencia al caciquismo de Iglesias se ha percibido en toda su extensión al saltarse a la teórica candidata (Isa Serra); a las bases (a las que solo consulta para barnizar sus decisiones) y al designar sucesores en la vicepresidencia segunda (Yolanda Díaz) y el Ministerio de Asuntos Sociales (Ione Belarra) sin contar con el visto bueno de quien decide los nombramientos, el presidente Sánchez.

El desafío al PSOE se percibe también en que competirá contra el partido que ganó las elecciones en Madrid, aunque no gobernó, y aparece disputándole la victoria al PP en los sondeos: es a Ángel Gabilondo a quien restará votos. A su socio, pues, a quien puede forzar a una alianza preelectoral como la que ya trata de imponer a Íñigo Errejón.

Iglesias desafía a Sánchez por su intentona con Cs: se marcha a la oposición pero retiene su control del presidente

Su anuncio de que no dejará la vicepresidencia hasta el último momento es otro desmán a Sánchez y un gesto político lamentable: no se puede hacer campaña en Madrid desde un despacho en Moncloa y con el coche oficial. Iglesias debería aclarar si seguirá en Madrid si pierde o seguirá los pasos de Carmena y Errejón, que se marcharon al día siguiente de no lograr los resultados esperados.

Tanto su derrota cuanto su victoria, muy improbable, tendrán efectos negativos en el Gobierno de España: si gana, será un competidor para Sánchez antes que un socio. Y si pierde, será un estorbo y una amenaza por su necesidad de recuperar algún hueco, ejerciendo de oposición pero con media Moncloa ocupada por los suyos y el presidente intervenido por él mismo.

Iglesias, por lo demás, tiene poco mensaje para Madrid: defiende la autodeterminación en Cataluña; aplaude las alianzas con Bildu; propone subidas fiscales y ha estado desaparecido durante la pandemia en las residencias que estuvieron bajo su tutela en abril. Un bagaje lamentable que se rematará, probablemente, con el mismo plantón a los madrileños de otros dirigentes populistas que le precedieron.