| 25 de Mayo de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez, la semana pasada
Pedro Sánchez, la semana pasada

¿Hay que "gripalizar" ya la pandemia?

La gravedad de Covid en los vacunados tiende ya a ser muy baja. Tras una gestión desastrosa de la pandemia, en "gripalizar" el virus puede tener razón Sánchez.

| ESdiario Editorial

 

Con varias semanas de retraso nuevamente, Sanidad ha fijado el precio máximo de los test de autodiagnóstico, que desde este sábado han pasado a costar un máximo de 2.94 euros, más caros aún que en buena parte de Europa pero hasta cuatro veces menos que en las vísperas de la Navidad.

El sobreprecio ha sido el efecto de un problema mayor que el Gobierno, como ya ocurrió con las mascarillas y el gel al principio de la pandemia, no supo anticipar: la falta de abastecimiento, que provocó escasez y elevó las tarifas de los fabricantes en sus ventas a las farmacias y de éstas, por necesidad, a los ciudadanos.

 

Garantizar un suministro suficiente a buen precio es más importante que ampliar los puntos de distribución: con las más de 22.000 farmacias que hay en España no habrá problemas de adquisición ni será necesario distribuir en hipermercados, donde las garantías de preservación y el control de positivos lógicamente son menores.

El Gobierno ha gestionado mal, tarde y con mentiras la pandemia, pero tiene razón ahora en apostar por la gripalización

La tardanza exige una explicación de Sanidad, que una vez más embarra el debate para diluir su responsabilidad, dentro de una política general de falta de liderazgo que, en esta sexta ola, ha impactado sobre todo en la saturación de los centros de salud con miles de infectados asintomáticos, que podrían medicarse en casa y guardar cuarentena sin acudir a los ambulatorios; y con trabajadores buscando la gestión de su baja.

Acabar con el pánico

En lo epidémico, Naciones Unidas ha respaldado empezar a variar la manera de gestionar la pandemia, apostando también por su “gripalización”: los contagios no son el primer dato a tener en cuenta. O al menos no el único, viendo la eficacia de las vacunas, que en España extenderán la dosis de recuerdo a partir ya de los 18 años.

Esa tesis, defendida por Pedro Sánchez en una línea similar a la que criticó a Ayuso, parece respaldada por las cifras oficiales: los pacientes en UCI se mantienen en 2.200 pese al pico de contagios y en 17.000 en camas hospitalarias. Las tasas de gravedad se mantienen también, otra semana, entre 0.01 y 1.15 por cada 100.000 habitantes en la franja de vacunados de 12 a 79 años. Y la de mortalidad entre 0.01 y 0.68. Solo sube en más de 80 y especialmente en no vacunados.

Con ese panorama, y sin bajar la guarda ni aminorar la autoprotección, no se puede seguir instalados en un relato del miedo en el que los problemas logísticos en centros de salud o tramitación de bajas se presentan, de manera irresponsable, como ejemplos de la dimensión sanitaria de una pandemia muy contenida ya por la vacuna.