| 18 de Enero de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Irene Montero
Irene Montero

Nadie ha hecho tanto daño a las mujeres como el Gobierno de Sánchez e Iglesias

Su negligencia hace un año con el 8M amplió los estragos sanitarios y económicos en España y la población femenina los ha padecido como nadie, por mucha pancarta que exhiban.

| ESdiario Editorial

 

Lo más sorprendente de este 8M no es que se hayan suspendido las concentraciones masivas en Madrid. Y ni siquiera que, de manera incomprensible en plena emergencia sanitaria, se permitan en otras comunidades de España, con una irresponsabilidad demostrativa de cómo, con este Gobierno, sus necesidades y disputas ideológicas están siempre por encima de todo.

Pese a eso, lo más relevante es que lleguemos a la cita, que encarna valores necesarios pero los malversa desde el sectarismo frentista más insoportable, con la misma ministra de Igualdad que hace un año despreció las alertas de salud pública y con el mismo Gobierno que las guardó en los cajones para mantener un pulso feminista entre el PSOE y Podemos que aún perdura.

Aquel retraso fue letal, contribuyó a extender el contagio y provocó un exceso de mortalidad que dos universidades han cifrado en 23.000 vidas: se podían haber evitado si, en lugar de apurar los plazos para implantar medidas, se demoraron para no parecer menos feministas que su rival y sin embargo socio.

Ningún Gobierno ha hecho nunca tanto daño a las mujeres como éste de Sánchez e Iglesias que presume de defenderlas

Los estragos fueron rotundas, aún se pagan a un alto precio en vidas y finanzas en España. Y pese a todo ello, nadie ha dimitido, nadie ha pedido perdón, nadie ha impulsado las investigaciones parlamentarias y judiciales oportunas y nadie, finalmente, ha aprendido la lección: Montero ha seguido anteponiendo las marchas a la salud pública y Calvo ha remarcado que se permitirán en todos los puntos de España a excepción de en Madrid

Ni con los resultados de su negligencia ya constatados, incluso con sus propios contagios, han sido capaces  de enmendarse, presentando sus dimisiones y sus disculpas a la sociedad en su conjunto y en especial a la mujer. Porque ellas han sufrido especialmente las consecuencias de un desastre sanitario y económico que quizá no se podía evitar pero sí se pudo paliar: el paro femenino en España es once puntos superior al de Europa.

Si algo crea desigualdad es la trágica combinación de muerte, ruina y enfermedad que ha dejado este año asolada al conjunto de la sociedad española, con especial intensidad económica para las mujeres. Lejos de defenderlas, ni Calvo ni Irene ni Sánchez han hecho otra cosa que utilizarlas y, finalmente, causarlas un daño insoportable.