| 05 de Octubre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez
Pedro Sánchez

Sánchez no acierta ni cuando rectifica

La bajada del IVA del gas es una medida positiva, pero insuficiente ante el drama económico que padecen los hogares y empresas españoles, sin respuesta seria del Gobierno.

| ESdiario Editorial

Sánchez ha anunciado, de una manera improvisada e inesperada en una entrevista en su radio de cabecera, la misma reducción del IVA del gas que llevaba rechazando desde que, el pasado mes de marzo, empezó a reclamársela Feijóo en la Conferencia de Presidentes celebrada en La Palma.

El líder del PP se lo reclamó al menos en otras tres ocasiones, de forma oficial en documentos formales y en el Congreso, obteniendo hasta ayer la misma respuesta: no solo de rechazo, sino también de insulto y denigración por el mero hecho de proponerla.

 

Que ahora lo acepte demuestra la falta de criterio galopante del Gobierno, que primero le echó la culpa a Europa de no poder reducir el IVA, aunque siempre ha tenido esa atribución; después la estigmatizó por tener la firma de la oposición y ahora, finalmente, la asume como propia ante el alud inflacionista que tanto está arruinando a los ciudadanos.

El tortuoso camino seguido por Sánchez en este asunto, como en tantos otros, no le resta positividad a la medida: apenas se notará en ocho euros en la factura mensual, pero reflejará una cierta sensibilidad ante la sociedad, que pierde recursos al mismo ritmo en que los gana el Gobierno gracias a la inflación, en un contrasentido irresponsable.

No es suficiente

En todo caso, ni los parches ni la falta de ellos solventan la endiablada situación de fondo: los españoles pagan más por todo, desde sus hipotecas hasta la cesta de la compra pasando por la luz, el gas o el combustible, con una pérdida de poder adquisitivo sin precedentes desde 1978.

Y esa sangría no se atiende con medidas coyunturales adoptadas a regañadientes, sino un con plan de reformas estructurales que Sánchez está muy lejos de querer aplicar.