| 24 de Enero de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez
Pedro Sánchez

El país con más paro juega como ninguno a la ruleta rusa con la reforma laboral

Es inaceptable que Sánchez diga una cosa en Roma, otra en Madrid y ninguna a la opinión pública; en un asunto clave que le obliga a negociar hasta dentro de su Gobierno.

| ESdiario Editorial

 

El Gobierno quiere hacer pensar que la tempestad desatada entre PSOE y Podemos por la reforma laboral está a punto de terminar. Pero lo único cierto es que sigue sin aclarar cuál será exactamente la norma que regirá la legislación de empleo en el país europeo con más destrucción laboral durante la pandemia y con el mayor paro juvenil y femenino del continente. 

Todo ello agravado por la insólita actitud de Sánchez, que lo mismo anuncia hace dos semanas en Valencia la derogación total de la reforma que, este fin de semana en la reunión del G20 en Roma, defiende lo contrario y limita los cambios a retoques menores.

 

Para rematar el despropósito, el presidente acepta convertirse en una especie de mediador entre la vicepresidenta primera y la segunda, a las que ha convocado a una reunión esta semana, como si no fueran parte del mismo Gobierno ni estuvieran ambas subordinadas a su mando.

Finalmente, para rematar un sainete bochornoso, se supone que los cambios en la reforma laboral ya fueron anunciados hace meses a Bruselas, en el expediente oficial que España presentó para obtener hasta 140.000 millones de rescate de los Fondos Europeos. Y que Europa no permitirá grandes cambios, más allá de los retóricos y estéticos con los que el Ejecutivo querrá salvar la cara.

Por una situación similar, el Gobierno de Portugal se ha roto y el país camina hacia Elecciones. Quizá porque el presidente del país vecino, del mismo corte ideológico, tiene bastante más sentido común

El doble juego de decir una cosa distinta según el foro, muy habitual en Sánchez, ha alcanzado el clímax con esta contrarreforma: a sus socios o a los sindicatos les dice una cosa. A los empresarios otra. Y a las instituciones europeas una más.

Mejor Elecciones

Finalmente, que el PSOE tenga que negociar con su socio de coalición una postura común es la prueba final de la poca fortaleza del Presidente y del sometimiento a sus aliados en los asuntos centrales de la gobernación de un país: los Presupuestos, las leyes básicas o incluso la cuestión territorial no pueden estar sometidos a las exigencias egoístas de nadie ni al mercadeo de un Presidente que hipoteca así intereses básicos del país.

Por una situación similar, el Gobierno de Portugal se ha roto y el país camina hacia Elecciones. Quizá porque el presidente del país vecino, del mismo corte ideológico, tiene bastante más sentido común y responsabilidad que el que nos ha tocado padecer en España.