25 de Enero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez, en el Congreso

Las vacunas ni las paga Pedro Sánchez ni son ningún éxito del Gobierno

Moncloa vuelve a anteponer su promoción a la realidad de la pandemia y a la necesidad de extremar el rigor para que nadie baje la guardia y vivamos de nuevo un drama.

| ESdiario Editorial

 

 

Con una falta de pudor inaceptable, el Gobierno ha querido convertir la distribución de la primera tanda de vacunas en una formidable campaña de autopromoción, resumida en un mensaje de la diputada Pilar Cancela, miembro de la Ejecutiva Federal del PSOE, en el que llegaba a adjudicar a Pedro Sánchez todo el mérito y afirmaba que esto era posible porque el presidente pagaba las unidades.

El mismo Gobierno que, a estas alturas no reconoce la cifra real de muertos -unos 76.000- ni es capaz de explicar por qué España ha sufrido sanitaria y económicamente como casi ningún país del mundo; intenta ahora convertir un avance de la ciencia y una gestión central de la Unión Europea en un éxito propio con el que tapar, de nuevo, lo que sí es achacable a su nefasta gestión.

En lo político, esa actitud produce casi vergüenza ajena. Pero en lo sanitario, mueve además a confusión. Porque ni está clara la eficacia de la vacuna al 100% ni, sobre todo, está cerrado un calendario preciso que permita saber a todos los españoles cuándo dispondrán de su dosis.

Sánchez no paga nada ni ha gestionado ningún avance. Sí es responsable de que España esté sufriendo más que nadie

En el mejor de los casos, apenas un 5% de la población quedará inmunizada de aquí a cuatro meses, sin que pueda confirmarse aún cuándo lo estará el 95% de la población restante: el baile de fechas anunciado por el Gobierno no permite saber si esto ocurrirá en junio, en septiembre o, tal vez, ya en 2022.

 

La vacuna, siendo un paso esperanzador para una humanidad muy castigada, no es un remedio inmediato ni tal vez definitivo, y anteponer el marketing a la realidad sanitaria puede hacer bajar la guardia a una población agotada de restricciones y deseosa de relajarse, algo letal cuando todos los expertos dan ya por segura una tercera oleada de contagios y muertes en los próximos días.

Que con ese paisaje Sánchez intente arrogarse la evidente buena noticia de la vacuna pero sea incapaz de explicar cómo se va a repartir exactamente en cada Comunidad ni por qué hemos llegado a este momento más dañados que nadie, vuelve a describir sus prioridades: todo empieza y termina en él, en un esfuerzo baldío de maquillar una realidad que el resto, desgraciadamente, conoce y padece.