| 08 de Agosto de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez y Joe Biden en Madrid
Pedro Sánchez y Joe Biden en Madrid

La cumbre del autobombo de Sánchez con pocos acuerdos para España

Aunque es positivo para España alejarse del populismo que anega al Gobierno, no hay que engañarse: Sánchez sigue siendo un líder intervenido por sus socios y rodeado de recelos.

| ESdiario Editorial

 

Sin duda es más positivo para España ver a su presidente con los líderes de la OTAN que con los de Podemos, Bildu o ERC, recuperando tibiamente el lugar que nunca debió perder pero ha perdido por la catadura política de su Gobierno, sustentado en socios alejados, cuando no enemigos, de los valores que encarna la Alianza Atlántica.

En ese sentido, cabe desear que la organización de la Cumbre de Madrid adecente la imagen internacional de España, muy dañada por la presencia en su Ejecutivo de partidos más proclives a Caracas o La Habana que a Washington o Bruselas y por su sumisión a otros que amenazan la esencia de Europea con un nacionalismo identitario excluyente.

 Pero no hay que tener demasiada esperanza: aunque Sánchez haga esfuerzos por soplar y sorber a la vez, el recelo internacional es estructural y solo se palía en apariencia por la pleitesía mostrada por el presidente a cambio de una foto con el inquilino de la Casa Blanca.

Porque a eso suena la rimbombante declaración conjunta con los Estados Unidos, un compendio de retórica vacua donde, en todo caso, solo se aprecian acuerdos del interés estricto americano para la venta de armas, la ampliación de la base de Rota o la sumisión a Marruecos; sin compromisos claros a cambio para enfriar la política arancelaria, tan perjudicial para las exportaciones nacionales, o para la protección de la frontera en Ceuta y Melilla.

Mientras el PSOE esté intervenido por sus aliados y su presidente sea capaz de pactar con Bildu o descabezar al CNI caprichosamente, su posición internacional será discreta, cuando no sospechosa.

Sobre esto, conviene resaltar un aspecto, nada baladí: si Sánchez justificó la cesión del Sáhara a Rabat en su respeto a la integridad territorial española, ¿por qué es necesario pedirle ayuda a la OTAN en ese asunto, teóricamente resuelto, y por qué además no se logra?

Más autobombo que acuerdos

La operación de autobombo de Sánchez, sustentada en el millonario desembolso de una costosísima Cumbre y en la aceptación de todas las exigencias de Biden, puede rendir algún beneficio para España, sin duda.

Pero no conviene engañarse: mientras el PSOE esté intervenido por sus aliados y su presidente sea capaz de pactar con Bildu o descabezar al CNI caprichosamente, su posición internacional será discreta, cuando no sospechosa.