04 de Mayo de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez, con su Gobierno

Alerta anticomunista: ése es el peligro real que sí está sufriendo España

El fascismo es residual o un invento de cierta izquierda; pero el nacionalpopulismo es muy cierto, gobierna y ha conducido al país a una degradación general sin precedentes.

| ESdiario Editorial

 

En España no existe, felizmente, ningún problema con el residual fascismo, que solo existe en el imaginario de ciertas trincheras ideológicas, capaces de agitar irresponsablemente ese fantasma con un fin espurio: movilizar a sus seguidores desde el miedo; criminalizar a sus rivales al coste de dividir a la sociedad y, finalmente, tapar sus fracasos y esconder sus intenciones.

Todo ello se hace, además, pisoteando el inmenso esfuerzo que las generaciones precedentes hicieron para dar un salto modélico de la dictadura a la democracia, abrazando una generosa reconciliación que ahora sus herederos más burdos pretenden denigrar.

Como si en lugar de una lección ejemplar de quienes sufrieron el drama de la Guerra Civil estuviéramos ante un nefando pacto de silencio para perpetuar un régimen enterrado por todos, empezando por quienes vivieron en él.

 

Que la apelación a ese inexistente peligro atienda en exclusiva a razones electorales no lo hace menos frívolo ni irresponsable, pues siembra una semilla de rencor que estaba superada y presagia el tipo de mensaje que se impondrá en esta izquierda desmemoriada, indigna de su propio legado desde la Transición, en próximas citas con las urnas: el frentismo, las trincheras y los bandos como recurso emocional para camuflar su galopante fracaso en la gestión y su ausencia de remedios para paliar los inmensos problemas reales.

En España no hay un problema con el fascismo, pero sí uno muy grave con el comunismo, el populismo y el separatismo

Todo ello desemboca en la necesidad de reactivar una alerta bien distinta y mucho más procedente. Aquella que advierta sobre los evidentes riesgos del comunismo o, mas en concreto, del nacionalpopulismo que se ha instalado en España, con unos efectos devastadores en términos económicos, sanitarios y cívicos.

Sí hay un peligro

Frente al delirio de intentar convertir el fascismo en el gran problema de España, se impone la evidencia de que su némesis liberticida sí está operativa y lo empapa todo. Basta con recordar que el presidente del Gobierno lo es gracias a un partido que rechaza la Constitución y sus instituciones; en otro que encabezó un golpe en Cataluña y en otro más cuyo líder forma parte de la historia más siniestra del terrorismo de ETA.

Si a eso se le añade la apuesta por una hoja de ruta sustentada en el ataque a la separación de poderes; el control de las libertades, la imposición de leyes ideológicas  e invasivas y los abusos fiscales o contra la propiedad privada; la conclusión es evidente: España sufre una regresión democrática galopante, sin duda, pero protagonizada e impulsada por los mismos que fabulan con un peligro inexistente que airean para disimular sus siniestros objetivos.