| 26 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Irene Montero
Irene Montero

Los Fondos Europeos no pueden pagar los delirios de Irene Montero

La sospecha de que el maná europeo acabe gestionándose con opacidad y clientelismo es inmensa. Y las intenciones del Ministerio de Igualdad solo sirven para aumentarlas.

| ESdiario Editorial

 

Las sospechas sobre la gestión y el destino de los Fondos Europeos nacieron desde el mismo día en que se conoció su concesión desde Bruselas. Y se agravaron cuando se difundieron los recelos del Consejo de Estado, señalados en un demoledor informe oficial cuyo contenido, además, le hurtó el Gobierno a la opinión pública y al mismísimo Congreso.

Se temía, no sin razón, que la riada de euros procedentes de Europa acabaran en las manos equivocadas, para proyectos innecesarios o insuficientes y con un impulso clientelar que, salvando las distancias, recuerda a los escandalosos Eres del PSOE andaluz: las buenas intenciones que los impulsaron acabaron convertidos en una excusa retórica para regar con dinero ajeno a los aliados y amigos del Gobierno.

 

Y no ayuda en nada a despejar esa duda la noticia adelantada por ESdiario, según la cual el ínclito Ministerio de Igualdad de Irene Montero ha editado unas guías en las que, literalmente, se recomienda vincular la concesión de presupuestos al uso del "lenguaje inclusivo" por parte de ls empresas aspirantes.

Es decir, para la número dos de Podemos es más importante que una corporación determinada use el ridículo "todes" con el que pretende sembrar España de igualdad que, por ejemplo, tenga la experiencia, los recursos y la solvencia necesarias para generar empleo sólido en cualquiera de las áreas de negocio que prevé Bruselas.

La mera sospecha de que los Fondos Europeos se parezcan un poco a los ERES andaluces ya es suficiente para echarse las manos a la cabeza

El riesgo de dilapidar la "bala de plata" que concede Bruselas para paliar los estragos de la crisis, la peor del mundo en el caso de España junto a la de Argentina, es evidente. Y la falta de controles al Gobierno, también: mientras otros países han confiado la gestión del maná europeo a un comité de expertos  encabezado  por una autoridad independiente; Sánchez lo ha privatizado todo y se reserva las decisiones para Moncloa.

No es el camino para aprovechar una ayuda valiosa pero ni mucho menos suficiente: de los 140.000 millones previstos, la mitad son un préstamo. Y de la otra mitad, un 50% es la cifra que, por otro conducto, ha de poner España en los presupuestos europeos. No es tanto dinero, pero no será nada si se gestiona sin transparencia y con delirios ideológicos como los de Montero.