| 23 de Mayo de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Irene Montero
Irene Montero

Las mujeres necesitan trabajo, no a una ministra como Irene Montero

La responsable de Igualdad vuelve a anteponer su promoción personal y su desquiciada ideología a las prioridades reales de las mujeres.

| ESdiario Editorial

 

El Gobierno ha impulsado una de sus tradicionales “cortinas de humo” para desviar la atención del “Caso Pegasus” con otro debate controvertido: la aprobación de una nueva Ley del Aborto que sustituya a la de 2010 de Bibiana Aído y de paso anule el recurso al Tribunal Constitucional presentado entonces por el PP y aún pendiente de resolución.

La nueva ley es, más allá de que prospere o no en su totalidad y de que ahora sea una maniobra de despiste, pretende permitir el aborto de menores de edad desde los 16 años sin permiso paternal; incluye la baja médica de hasta tres días por “menstruación dolorosa” y perseguirá la “gestación subrogada” para evitar los llamados “vientres de alquiler.

 

La norma se incluye en el mismo espíritu intervencionista que otras del mismo origen, el Ministerio de Igualdad: desde la ley de transexualidad hasta la de libertad sexual o la del aborto; todas están marcadas por los excesos de Irene Montero.

Todas conciben la igualdad como una guerra de géneros; ponen bajo sospecha las relaciones sexuales entre hombres y mujeres; desincentivan la maternidad y promueven el aborto; frivolizan con los géneros para inventar sexos nuevos más allá del masculino y el femenino; convierten el cambio de sexo en un simple trámite administrativo o invaden la escuela con una educación sexual ideológica y sectaria.

Que además se persiga la objeción de conciencia para obligar a los médicos a practicar abortos o se penalice el rezo en las inmediaciones de las clínicas abortistas remata el radicalismo de Podemos y el seguidismo del PSOE, incapaz de frenar esa deriva.

El PSOE, a merced de Podemos

Se espera que la ley se apruebe con cambios impuestos durante su tramitación, pero que el Consejo de Ministros la apruebe inicialmente bajo el impulso de Podemos es otra muestra de la sumisión del PSOE a sus aliados y de la apuesta del Gobierno por leyes contrarias a la vida: primero fue la eutanasia y ahora es el aborto, perfectamente sustituibles por otras leyes más humanas de cuidados paliativos y de ayudas a la maternidad.

Y si se trata de atender las prioridades de las mujeres, Montero tiene dónde elegir: España sufre la mayor tasa de paro femenino de Europa. Y padece, además, a la Ministra de Igualdad más frívola e irrelevante de todas. Todo lo hace pensando en ellas, por mucho que se llene la boca de tanta grandilocuencia inane para presumir de sus supuestos valores.