| 27 de Enero de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez
Pedro Sánchez

La prueba definitiva de los favores del Gobierno a Bildu y a ETA

La inminente concesión de la semilibertad a 84 etarras culmina la entrega del PSOE a Otegi y pone en evidencia que ese pacto, negado tantas veces, existía desde hace años.

| ESdiario Editorial

 

Hace solo tres meses que el Gobierno de España transfirió al del País Vasco las competencias penitenciarias, tras el mayor acercamiento a sus cárceles de presos de ETA, impulsado por Pedro Sánchez y Fernando Grande-Marlaska, culminado una hoja de ruta perfectamente estudiada pero negada en público.

Una vez hecha la concesión, el líder de Bildu vinculó su respaldo a los Presupuestos Generales del Estado a nuevas concesiones para los terroristas que ya están en marcha: 84 de ellos podrán disfrutar del tercer grado y vivir en semilibertad sin arrepentirse de nada ni cumplir sus penas íntegras y serán tratados como presos comunes.

 

Aún más, el plan del Gobierno Vasco incluye una partida de seis millones de euros para alquilar viviendas para este tipo de presos, de modo que puedan empadronarse en un domicilio físico real, un requisito indispensable para demostrar “arraigo” y obtener el beneficio penitenciario.

Las prioridades de Sánchez son tristemente evidentes: pagarse un apoyo envenenado con la dignidad de quienes le recuerdan a diario lo nefando de sus alianzas.

El evidente premio a los terroristas se concede apenas una semana después de la celebración de 200 manifestaciones a su favor en el País Vasco y Navarra, con el impulso de Bildu y el respaldo de Podemos y los sindicatos, sin ningún obstáculo del Gobierno y en clara inaplicación de la Ley 29/2011 de 22 de septiembre de Protección Integral de las Víctimas del Terrorismo, que prohíbe cualquier tipo de acto que denigre a los damnificados por el terror.

Humillante para las víctimas

En apenas tres años, Sánchez ha permitido el acercamiento a cárceles vascas de terroristas con delitos de sangre; el traslado al País Vasco de más de un centenar; la cesión del control sobre el cumplimiento de sus penas y la celebración de homenajes, ongi etorris y exaltaciones públicas de muchos de ellos.

Y sin embargo, no ha atendido a la Comisión Oficial del Parlamento Europeo que investiga casi trescientos crímenes de ETA que aún no han sido resueltos. Las prioridades de Sánchez, en fin, son tristemente evidentes: pagarse un apoyo envenenado con la dignidad de quienes le recuerdan a diario lo nefando de sus alianzas.