23 de Abril de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Inés Arrimadas, en el Congreso

Ciudadanos se inmola por Pedro Sánchez y quizá ya no tenga arreglo

Arrimadas ha perdido dos Gobiernos, provocado unas Elecciones y acelerado la fuga de sus dirigentes con una incomprensible rendición a las malas artes de un PSOE sin líneas rojas.

| ESdiario Editorial

 

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha validado la disolución de las Cámaras y la convocatoria de Elecciones para el próximo 4 de mayo, decretada por Isabel Díaz Ayuso al conocerse la moción de censura en Murcia y la posibilidad, más que verosímil diga lo que diga Ignacio Aguado con muy poca credibilidad, de que ocurriera lo mismo en la región madrileña.

El fallo no solo da la razón a la presidenta regional, sino que demuestra el juego sucio de Ciudadanos, del PSOE y de Más Madrid para quitarle a los madrileños el “derecho a decidir” que resuelve democráticamente conflictos políticos como el existente a raíz de la decisión de Cs de derribar al Gobierno de Murcia y el intento posterior de que sucediera lo mismo en Madrid y Castilla y León.

La resolución judicial, adoptada en tiempo récord por los cinco magistrados del TSJ en el Auto número 48/2021, demuestra que las mociones de censura se presentaron más de media hora después de la decisión de Ayuso. Y que se utilizaron trampas legales e instituciones como la Mesa de la Asamblea, de mala fe, para intentar legalizar un fraude a sabiendas de que lo era.

 

La decisión de Ciudadanos de participar en ese fraude, liderado por el presidente de la Asamblea de Madrid, Juan Trinidad, legitima la disolución previa de Ayuso y avala su temor a la moción de censura en Madrid en sintonía con las de Murcia y Castilla y León.

 ¿Alguien puede aún sostener que ese miedo era infundado viendo la actitud de Ciudadanos en las dos Comunidades donde controlaba a sus direcciones autonómicas? Solo en Andalucía y Castilla y León, remisas a las órdenes de Inés Arrimadas, ese riesgo no existía. 

La mejor opción para Cs hubiera sido una alianza tranquila, justa y constructiva con el PP que ahora puede hacerse de manera traumática mediante la absorción

Las elecciones se celebrarán un inusual martes 4 de mayo, laborable y posterior al puente del 2 de mayo, y tendrán unas profundas consecuencias nacionales. Pueden suponer el primer paso para la reunificación del centroderecha en solo dos partidos y cambiarle el ritmo a La Moncloa si Ciudadanos pierde su representación y PP y VOX suman la mayoría absoluta.

En solo unas horas Ciudadanos ha pasado de intentar presidir la Comunidad de Murcia a perder su participación en ese Gobierno y en el de la Comunidad de Madrid y a sumergir al partido en la mayor crisis de su historia, con una incipiente espantada de dirigentes. Quizá los comicios madrileños demoren soluciones más traumáticas, pero un mal resultado el 4 de mayo las hará inaplazables.

¿Ya es tarde para Arrimadas?

Y quizá tardías ya. Porque la mejor opción para Ciudadanos, constatado que la fragmentación del centroderecha es el mejor seguro para Sánchez, hubiera sido una alianza tranquila, justa y constructiva con el PP que ahora puede hacerse de manera traumática mediante la absorción de su mejor capital humano.

Y si ello ocurre, será responsabilidad de Inés Arrimadas: no lo tenía fácil, sin duda, pero ha hecho justo lo contrario a lo que la lógica y el sentido común indicaban: en lugar de negociar una integración razonable con Casado, se ha entregado frívolamente a las trampas tendidas por Sánchez.