| 06 de Agosto de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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María Jesús Montero, ministra de Hacienda
María Jesús Montero, ministra de Hacienda

El Gobierno no recauda impuestos: confisca ya casi el esfuerzo de los ciudadanos

Las nuevas subidas de impuestos ya anunciadas convierten la solidaridad fiscal, necesaria, en una auténtica confiscación de las rentas.

| ESdiario Editorial

 

España es uno de los dos países del mundo, junto a México, que más ha subido los impuestos en 2020, según los datos oficiales difundidos por la OCDE: la presión fiscal subió un 1.9% en plena crisis económica, lo que elevó la recaudación fiscal hasta el 36.6% del PIB.

Estas cifras le permiten sostener al Gobierno la idea de que, pese a la subida, España tiene una de las presiones fiscales más bajas de Europa, de hasta siete puntos menos que la media, y vanagloriarse de las incesantes subidas que ya aplica o prepara, desesperado por la falta de ingresos.

 

Sin embargo, esa afirmación es falsa y nace de la confusión entre la presión fiscal y el esfuerzo fiscal: la presión es inferior porque, al tener más desempleo y doblar la economía sumergida, la recaudación de impuestos supone menos en el PIB que en las grandes potencias europeas.

El Gobierno miente deliberadamente a la ciudadanía diciendo que se pagan pocos impuestos: es justo al revés

Sin embargo, el esfuerzo fiscal, que mide lo que pagan los cotizantes y contribuyentes per cápita, es uno de los cinco mayores del mundo: hay “poca” gente que paga en comparación con los países avanzado por el paro y la actividad económica en B, pero los que pagan, pagan más que casi nadie.

Cercano a la confiscación

Un español pierde de su renta, con el pago de impuestos directos e indirectos, más que un danés, un japonés, un americano, un alemán o un suizo, todos ellos con mayores rentas y mejores servicios: solo los griegos, portugueses, franceses e italianos hacen un esfuerzo similar.

En ese escenario, la subida de las cotizaciones; el incremento del Impuesto de Sociedades; el sobreprecio de la energía; la inflación y la anunciada reforma fiscal para 2023 perfilan un auténtico infierno fiscal para España en el futuro inminente. Que el Gobierno con más Ministerios de Europa, incapaz de aplicarse a sí mismo una mínima moderación, sea a la vez el que más se aproxima a la confiscación fiscal, es lamentable.