| 06 de Febrero de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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Santiago Abascal, este domingo en Madrid
Santiago Abascal, este domingo en Madrid

La manifestación de VOX contra Sánchez, un éxito y una advertencia

Decenas de miles de personas acudieron a la llamada del partido de Abascal, pero millones comparten la indignación con un Gobierno que lo sacrifica todo para subsistir.

| ESdiario Editorial

Cerca de 80.000 personas, según la organización, participaron este domingo en Madrid en la exitosa manifestación de VOX y su sindicato contra el Gobierno y, muy en particular, contra el presidente que lo encabeza, Pedro Sánchez, inductor del mayor número de abusos y excesos que se recuerda en España desde 1978.

La indignación que recorre España es muy superior a la que, con rotundidad, se concentró en la madrileña plaza de Colón y de otros municipios; por mucho que algunos se empeñen en minimizarla o, simplemente, silenciarla.

 

Y de no ser por los legítimos cálculos electorales que todas las formaciones del centroderecha hacen, sumidas como están en una competición contra sus rivales y entre ellas mismas, la protesta hubiera sido aún mayor. En ese sentido, es de desear que todas sean capaces de combinar sus aspiraciones particulares con el objetivo que comparten, y que sus disputas no sean al final un balón de oxígeno para todo aquello que dicen querer derrotar democráticamente.

Ninguna de esas lecturas debe anteponerse, no obstante, a la derivada de la protesta concreta y de lo que en ella se dijo, por boca de un Santiago Abascal cuyo clamor es difícilmente rebatible: dijo que el Gobierno está rendido ante el separatismo, exigió que se le consultara a los españoles por todas las reformas capciosas que hace y reclamó, en síntesis, una convocatoria electoral que entregara la decisión a los ciudadanos.

Todo ello es acertado, oportuno e irrebatible. Porque Sánchez está modificando la Constitución desde fuera, con medidas contrarias a su espíritu que la debilitan poco a poco. Y minando como una auténtica termita las instituciones y la clave de bóveda del Estado de Derecho, que es la separación de poderes.

Una cadena de ataques a la Constitución

La derogación de la sedición, la sumisión ante Bildu, la liberación de terroristas, el indulto a golpistas, la lamentable gestión económica y la ristra de leyes perversas o contraproducentes, como la del célebre "solo es sí"; son agresiones objetivas a la convivencia y a la democracia, que Sánchez perpetra desde una osadía casi antisistema y sustentado en el potente aparato mediático que blanquea sus excesos.

Protestar ante eso no solo es legítimo, sino casi obligatorio para todo aquel que comparta la idea de que en una democracia cabe casi todo, menos aquello que acaba con ella. Y lo que hace Sánchez para sobrevivir entra, desgraciadamente, en ese siniestro epígrafe.