| 05 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Los Jordis y Junqueras, tras los indultos
Los Jordis y Junqueras, tras los indultos

Primero indulta a los golpistas y luego les invita a repetir el desafío

La rebaja del delito de sedición asumida por Sánchez es otra factura que debe pagar, a cualquier precio, a los socios que le sostienen en Moncloa.

| ESdiario Editorial

Pedro Sánchez está dispuesto a rebajar el delito de sedición, por el que fueron condenados nueve políticos catalanes, después indultados por su Gobierno en el pago de la primera factura del obsceno cambalache que desde entonces viene pagando.

Cambiar el Código Penal ahora sería otra letra de ese espurio negocio, que Sánchez intenta justificar apelando a un "compromiso personal" que es sangrante, para empezar, e incompatible con otras promesas que no le cuesta nada olvidar, para terminar.

 Porque fue Sánchez quien se comprometió a endurecer el delito de rebelión, quien consideró que el comportamiento de los condenados era más grave aún de lo que recogían sus sentencias, quien anunció una reforma para prohibir más claramente referendos ilegales e, incluso, quien anunció que pondría a Puigdemont a disposición de la Justicia española.

Que todo ese discurso, completado con su adhesión al 155 impuesto en Cataluña por Rajoy, se venga abajo por las necesidades parlamentarias del PSOE, es inadmisible, pues evidencia una falta escandalosa de principios y un sometimiento constante a los intereses propios y de sus aliados incompatible con el respeto constitucional exigible a un presidente.

Sánchez invita a otro golpe

Y además es un engaño a la ciudadanía, que acudió a las urnas por última vez con la palabra firme de Sánchez de que no pactaría con quienes ahora son sus socios y que haría justo lo contrario a lo que, finalmente, está haciendo para garantizar su supervivencia personal.

A un precio inasumible para España. Porque a la legitimación del golpismo catalán que suponen los indultos y su reconocimiento como socio se le añade ahora la invitación a volver a las andadas, consciente de que la gravedad del delito será inferior, en adelante, si prospera el regalo infame que Sánchez le hace para seguir en Moncloa.