| 20 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Ione Belarra e Irene Montero, de Podemos
Ione Belarra e Irene Montero, de Podemos

Podemos no puede seguir en el Gobierno

Un partido que respalda a una Dictadura en Cuba, entre otras barbaridades, no debe representar a España ni gestionar sus intereses ni un minuto más.

| ESdiario Editorial

 

 

Podemos se ha negado a calificar de Dictadura al Régimen cubano, y muchos de sus cargos, incluso, han achacado los problemas existentes allá al bloqueo americano, una vieja excusa que no explica en ningún caso la represión imperante desde hace seis décadas: la Dictadura no nació por el embargo; el embargo (que no afecta a artículos de primera necesidad ni a la mayor parte de las transacciones comerciales) nació por la Dictadura.

Aún eran más claros los cabecillas de Podemos en su apoyo a aquel horror cuando no formaban parte del Gobierno: desde Yolanda Díaz hasta Alberto Garzón, por citar solo dos ejemplos, se deshicieron en elogios hacia Fidel Castro y le pusieron como ejemplo a seguir con esa mezcla de sectarismo, inhumanidad e ignorancia que caracteriza a una parte de la izquierda española.

 

A esos mimbres hay que añadirles otros igual de lamentables que confirman la afiliación de Podemos con lo peor del panorama político: sean Otegi, Chávez, Stalin o Castro; siempre muestran predilección por sátrapas despiadados que actúan, eso sí, en nombre de supuestos valores de progreso pisoteados con crueldad a continuación.

No se puede gobernar España inspirándose en Castro y cualquier sátrapa por ser de izquierdas: es inadmisible

Con esos principios, no se puede gobernar España, con hasta cinco ministerios, incluida una vicepresidencia segunda. Su credo es propio de una fuerza política marginal y antisistema, no de un partido de Gobierno con importantes áreas de gestión y presupuesto a su cargo: por dignidad, desde luego, pero también por la imagen exterior del país.

¿Y Pedro Sánchez?

¿Quién va a confiar en España si una parte de su Ejecutivo se confiesa castrista y la otra, el PSOE, se calla, mira para otro lado o se limita a distanciarse tibiamente, más pendiente de no molestar a su socio que de hacer y decir lo correcto?

Las confusas palabras al respecto del propio Pedro Sánchez y de su nueva portavoz, Isabel Rodríguez, confirman la deriva populista del PSOE y dejan una huella lamentable de su acción política:  prefiere buscar fascistas imaginarios en España, dividiendo a la sociedad y reabriendo trincheras; que poner en su sitio a los represores reales, ésos que machacan a un pueblo empobrecido que solo pide libertad.