| 21 de Enero de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez, en el Congreso
Pedro Sánchez, en el Congreso

La España de Sánchez: el mayor hundimiento económico y el peor crecimiento

El presidente vende una recuperación falsa con dinero ajeno, pero la realidad es bien distinta y exige un volantazo económico que el Gobierno no quiere hacer.

| ESdiario Editorial

 

Con los Presupuestos Generales del Estado a punto de aprobación y la reforma laboral en el mismo camino, el semanario The Economist ha retratado la situación real de España y las consecuencias de la política económica del Gobierno.

El resumen es el mismo que ya llevan meses reseñando hasta 30 organismos nacionales e internacionales, sin ningún impacto en la decisiones de Pedro Sánchez, contumaz en sus errores y dispuesto a aumentar sus efectos: España es el país avanzado que más destruyó su PIB durante lo peor de la pandemia; el que más ha visto caer su renta per cápita y el que menos crecimiento registra.

 

Las cifras, frente a los discursos y el maquillaje mediático que disfruta la gestión del Gobierno, son incontestables y reflejan una situación cercana a la quiebra: el gasto, la deuda y el déficit están desbocados y, pese a las terribles subidas de impuestos y el aumento de la recaudación por mor de la inflación; las cuentas no cuadran.

España es el que más PIB perdió con la pandemia. Y el que menos crece de todos los países avanzados. Pero Sánchez mira para otro lado

Ni con los ingresos disparados por el impacto del sobreprecio de todo en las bases de cotización fiscales el panorama mejora. Tampoco con la inyección de fondos europeos, efímera por definición. Ni siquiera con el insoportable esfuerzo fiscal de los españoles, que aún crecerá en 2022 si prospera la confiscatoria reformar tributaria que ultima el Gobierno y puede presentar el próximo mes de febrero.

No le frena ni la realidad

En ese contexto, prolongar un modelo equivocado, que apuesta por el dopaje de la economía con dinero ajeno y los subsidios de supervivencia, es simplemente kamikaze. Lo han dicho la OCDE, el FMI, el Banco de España, Bruselas y todas las entidades solventes de análisis económico, unánimemente preocupadas por la deriva financiera del país.

Pero ninguna de ellas variará la hoja de ruta de Sánchez, que parece conformarse con llegar a las Elecciones de 2023 con una falsa recuperación simulada con recursos externos y más impuestos: que en lugar de apostar por grandes pactos de Estado y reformas reales se insista en el despilfarro, la confiscación fiscal y la sociedad subsidiada, es escandaloso. Y al parecer inevitable: porque nada parece capaz de frenar a este presidente cuando toma un camino. Ni siquiera la realidad, por dura que sea.