| 25 de Junio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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El Rey Juan Carlos, es España
El Rey Juan Carlos, es España

Encuentro positivo de Felipe VI y Juan Carlos I, a pesar del Gobierno

El Rey y su antecesor mantuvieron un encuentro positivo que debe normalizar la figura de don Juan Carlos, a pesar de la estrategia de Sánchez de debilitar y luego ayudar a la Casa Real.

| ESdiario Editorial

El Rey Juan Carlos volvió este lunes a  la Zarzuela, por primera vez en dos años, para mantener un encuentro privado con su hijo, el Rey Felipe, y una parte de su familia. El carácter discreto de la reunión familiar es un acierto a efectos de enfriar la artificial polémica desatada desde dos ámbitos políticos muy claros: el independentismo catalán y vasco y Podemos.

Que los más críticos, hasta un punto insultante, con don Juan Carlos y con la Casa Real sean, a la vez, los mayores partidarios de anular la Constitución; es un indicio de la naturaleza de la polémica: se trata de utilizar la presencia del anterior Jefe de Estado para renovar su ataque al llamado “Régimen del 78”, del que Monarca es gran protagonista.

 

En ese escenario, solo sorprende la tibieza del Gobierno en distanciarse de esas posturas antisistema: es cierto que Moncloa ha paralizado hasta ocho tentativas de crear una Comisión de Investigación contra Juan Carlos I en el Congreso; pero no lo es menos que le ha estigmatizado y ha adoptado un mensaje hacia la Casa Real en la que, bajo la excusa de intentar mejorar su transparencia, en realidad extendía una especie de sospecha general hacia ella.

El encuentro entre Reyes, en una imagen que hubiera gustado ver a una inmensa mayoría de españoles como demuestra el afecto recibido en Sanxenxo por Juan Carlos I, es un paso más en la normalización de la presencia del Rey en España.

Pero también lo es en la estabilidad de la Corona y, por extensión, de la Monarquía Parlamentaria: la anomalía de mantener en una especie de destierro al Rey de la Transición podía llegar a convertirse en un grave problema de Estado y en una causa de desestabilización institucional sin precedentes.

Más ayuda del Gobierno

Poco a poco, con discreción y cuidado, recuperar la imagen de don Juan Carlos y acostumbrarse a su presencia en España no solo es una buena noticia en términos humanitarios; también lo es en términos políticos e institucionales. Y el Rey Felipe VI, muy presionado en estos dos últimos años, ha sabido resolver este entuerto con altura pese a las dificultades.

Ahora se trata de que en el Gobierno pese más su alicaída alma institucional, cada vez más residual, que se evidente impulso antisistema, visualizado ayer con la absurda exigencia de explicaciones a don Juan Carlos en una jornada que era para callar y apoyar a Felipe VI y tratar a su padre con la generosidad que solo le dedica a personajes tan siniestros como Junqueras u Otegi.