20 de Enero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez, presentando su autoexamen

Sánchez, un presidente entre el plagio y la fake news que se aprueba a sí mismo

El país con la mayor mortalidad y ruina de Europa tiene un presidente capaz de aprobarse a sí mismo con sobresaliente mientras esquiva todos los mecanismos de control real.

 

Con la falta de pudor que caracteriza sus despliegues propagandísticos, Pedro Sánchez presentó un supuesto examen "independiente" a su gestión como la prueba del gran rendimiento de su Gobierno, al que un "tribunal" de supuestos expertos elegidos a dedo por él mismo dio una notable calificación.

La solvencia del examen es parecida a la que el mismo Sánchez esgrimió para desmentir el plagio de su tesis, emitiendo en documento oficial la falacia de que había sometido su trabajo doctoral a las pruebas oportunas para concluir que cumplía todos los parámetros de solvencia y originalidad.

En ambos casos, la dramática realidad se impone a la mera publicidad. Con la tesis, los test antiplagio veraces concluyeron que su título de Doctor lo logró con un trabajo vergonzosamente copiado y construido a retales, probablemente por manos ajenas a las suyas.

Y sobre su Gobierno, basta con mirar la combinación de ruina económica, drama sanitario y crisis institucional para descartar que, el responsable de todo ello, pueda alcanzar otra nota que no sea el suspenso más rotundo, y más precoz, de cualquier presidente desde 1978.

Sánchez se mueve entre el plagio y la fake news para camuflar el fracaso de su gestión y la temeridad de su presidencia

Que supuestos expertos se presten a la pantomima y pongan su firma en semejante fake news con sello oficial lo dice todo del régimen clientelar implantado en España, caracterizado por un Gobierno que intenta ocupar o controlar todos los rincones del Estado -hasta el poder judicial o la Corona- y de un sinfín de terminales, de todo tipo, que se lo consienten y lo ensalzan a la espera de recibir la dádivas correspondientes.

Pero que el propio Sánchez no se ponga límites, no disimule y sea capaz de permitirse una campaña así, con el desparpajo de quien se siente impune y protegido, lo dice todo de la falta de límites que el personaje siente y de su disposición a hacer lo que haga falta, siempre, con tal de consolidar su posición.

 

En una democracia, al Gobierno le controlan las instituciones. Y a todas ellas, Sánchez las ha ignorado, vaciado, ninguneado o asaltado: el poder judicial, el Consejo de Transparencia, los tribunales, la oposición o los medios críticos han sido y son objeto de injerencias y ataques constantes de un presidente que solo se somete al examen... de él mismo. 

Entre el plagio y la fake news se sintetiza el concepto democrático de un Gobierno que despide el año con las peores cifras de muertos y destrucción económica de Europa. Y con la tolerancia o el impulso del mayor desafío a la Constitución por mor de sus peajes con el nacionalismo y el independentismo. Que en ese contexto se permita sacar pecho solo produce tristeza y miedo.