| 15 de Mayo de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez
Pedro Sánchez

Sánchez debe renunciar a sus Presupuestos y hacer otros para evitar la quiebra

El Gobierno debería renunciar a sus Presupuestos, basados en más impuestos y falsedades, y buscar una alternativa realista impulsando un gran Pacto de Estado.

| ESdiario Editorial

 

El Banco Central Europeo ha anunciado su intención de dejar de comprar deuda soberana de los Estados miembros ya desde el mismo de mes de marzo. Es el paso previo, sin duda, a una subida de intereses que ya han anunciado la Reserva Federal americana o el Banco de Inglaterra.

La razón del BCE atiende a dos circunstancias: de un lado, la economía europea solo está ya a un 0.3% de recuperar el PIB previo a la pandemia, lo que hace menos necesario financiar barato a los socios. Y de otro, la inflación aconseja moderar la política monetaria de estímulos para frenar la “alegría” del gasto público y controlar el privado.

Esta decisión es inevitable: por estatutos, el BCE no puede mantener una política financiera de compra de deuda para un único país. Lo que ha decidido atiende, probablemente, a las presiones de los países que ya no lo necesitan para que, por este cauce alternativo, compensar las subvenciones y préstamos de los Fondos Europeos y “apretar” a los países más receptores.

Todo ello, y no digamos la subida de los tipos de interés, retrata la política económica del Gobierno de España: se puede decir que las medidas del BCE están casi pensadas para Pedro Sánchez o le afectan como a nadie.

Sánchez no puede mantener unos Presupuestos kamikazes basados en previsiones falsas, más impuestos y dinero ajeno

Ya no le va a bastar contar con los Fondos Europeos y las compras de deuda española: quizá por eso ya ha empezado el Gobierno a preparar más reformas, vinculadas a la petición de otros 70.000 millones de Fondos Europeos, esta vez en concepto de préstamo.

Si en marzo se deja de comprar deuda y a medio plazo suben los intereses; Sánchez no podrá mantener su gasto público ni la deuda ni el déficit actuales y llegarán los recortes. Por mucho que suba los impuestos a una sociedad esquilmada, sin el "dopaje" externo que recibe de Bruselas, toda su ficción se caerá como un castillo de naipes y se visualizará la quiebra económica que su deplorable gestión están multiplicando.

Lo razonable sería renunciar a los Presupuestos que está a punto de aprobar, alejados de la realidad y kamikazes, y buscar un Pacto de Estado que atienda a la dura realidad. Pero esperar de Sánchez ese ejercicio de sensatez es, probablemente, una quimera.