| 15 de Agosto de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

× Home España Medios Investigación Opinión Estilo Chismógrafo Deportes Tecnología Tvcine Economía Sostenibilidad ESdiario TV Mundo C. Valenciana Andalucía
Pedro Sánchez, en una imagen reciente
Pedro Sánchez, en una imagen reciente

¿También cortes de suministro en otoño, presidente?

No es serio que Sánchez lance una advertencia tan grave y no dé detalles ni ofrezca alternativas, mientras se dedica a señalar a "poderes oscuros" inexistentes.

| ESdiario Editorial

 

El presidente del Gobierno ha insistido, en dos entrevistas casi consecutivas  en La Sexta y en El País, en la existencia de “poderes oscuros” que explicarían las críticas que sufre su gestión y su hundimiento en los sondeos electorales, que le alejan ya hasta cerca de 40 escaños de los resultados pronosticados para el popular Feijóo.

Ya de entrada, no es serio lanzar una acusación tan grave sin señalar por su nombre a esos inexistentes conspiradores, como no es serio obviar que todos sus problemas surgen de su ineficacia para frenar el deterioro económico y social de España, resumido en varias cifras terroríficas que parece ignorar premeditadamente.

 

13 millones de personas viven en riesgo de exclusión social; otros 3.5 millones están en situación de pobreza severa; Cáritas ha batido su récord de ayudas con 2.6 millones de familias auxiliadas; la deuda pública se ubica en el entorno del 121% PIB  con una inflación del 10.2% que puede alcanzar hasta el 12% en los próximos meses, según los tétricos presagios de no pocos especialistas.

En ese escenario, que demuestra la inutilidad del llamado “escudo social” pese al supuesto gasto de hasta  225.000 ayudas en distintos tipos de ayudas, rescates y subsidios, el Gobierno debe dejar de señalar enemigos imaginarios y presentar un plan estructural de reformas que vayan más allá de los parches presentados hasta ahora.

El daño económico al ciudadano ya es inmenso, y el Gobierno no puede ser un acelerador de ello en lugar de un necesario freno

Especialmente cuando el Gobierno ya ha empezado a airear la posibilidad de que este otoño ocurra algo sin precedentes en España: el racionamiento del gas, la luz y los carburantes a consecuencia de la guerra en Ucrania.

El propio Sánchez anunció esa hipótesis en La Sexta, sin dar más detalles ni ofrecer explicaciones concretas a continuación, en sede parlamentaria, dejando en el aire una inquietante posibilidad que llevaría a aplicar cortes en los domicilios y en la actividad industrial, ya muy dañada por la crisis y la inflación.

Medidas inaplazables

Si algo así llegara a ocurrir, no tiene sentido que España siga sin plantearse la prolongación de la vida de las centrales nucleares ni sobre el carbón, como han hecho otros países más dependientes del suministro de gas ruso que, paradójicamente, pagan menos que los españoles por su factura energética.

Aunque España no tiene esa dependencia, su ruptura con Argelia y la posibilidad de que deba ceder sus excedentes al resto de Europa le colocan en una situación parecida y le obligan, por tanto, a adoptar medidas de urgencia similares. ¿O acaso es presentable permitir, por razones ideológicas, que coincidan a la vez los mayores precios de la energía con cortes en su suministro? El daño al ciudadano ya es inmenso, y el Gobierno no puede ser un acelerador de ello en lugar de un necesario freno.