| 05 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Imagen de los principales protagonistas de los Pactos de la Moncloa en 1977
Imagen de los principales protagonistas de los Pactos de la Moncloa en 1977

De los pactos de La Moncloa a los cambalaches en La Moncloa

La España de Sánchez ha enterrado el espíritu de la Transición y de los Pactos de la Moncloa para imponer la fractura con las mayorías y la sumisión a sus aliados.

| ESdiario Editorial

En la infausta tarea de revisionismo histórico que el Gobierno ha emprendido, con el único objetivo de convertir la revancha en una excusa para dividir a España y movilizar a quienes cree votantes suyos, se le olvida siempre a Sánchez visitar lo mejor de nuestro pasado con la idea de emularlo.

Ocurre, clamorosamente, con las víctimas del terrorismo y quienes acabaron él, sometidos a un olvido infame y necesario para intentar adecentar los indecentes cambalaches con Bildu, inviables si los mártires de ETA ocuparan el centro del debate público en lo referente a la pacificación en el País Vasco.

 Y sucede, también, con el espíritu de la Transición resumido en los Pactos de La Moncloa, de los que se cumplen ahora 45 años: aquella voluntad de consenso transversal, en el que estuvieron total o parcialmente personajes tan distintos como Adolfo Suárez, Felipe González, Manuel Fraga o Santiago Carrillo; ha quedado hoy sepultado y sustituido por una dinámica frentista en la que Sánchez prescinde del diálogo con las mayorías para sumergirse en los cambalaches con las minorías.

Contra el consenso

Los Presupuestos Generales del Estado, que están a punto de aprobarse, son la mejor prueba de ello: el Gobierno ignora las propuestas de la oposición  y desprecia las advertencias de los organismos nacionales e internacionales para, con un obsceno paquete de intercambios con sus aliados, perpetrar unas cuentas públicas incompatibles con la crisis vigente.

Que en lugar de emular aquel espíritu de 1977 entre adversarios se imponga una hoja de ruta sometida a las exigencias de Podemos, Bildu, ERC o el PNV y se apueste por el despilfarro y la subida de impuestos, es lamentable. Y que además se haga en un escenario de recesión y estanflación, con precios y tipos de interés desmedidos, es suicida. Pero es lo que queda soportar, al menos hasta las Elecciones Generales de finales de 2023.