25 de Febrero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

× Home España Medios Tribunales Opinión Estilo Chismógrafo Deportes Tecnología Tvcine Economía Medio Ambiente ESdiario TV Mundo C. Valenciana Vanidad
Salvador Illa

¿Se ha vacunado Salvador Illa?

El exministro y candidato del PSC debe aclarar este episodio para zanjar una polémica alimentada por la larga lista de excesos de aprovechados por toda España.

| ESdiario Editorial

 

El candidato del PSC, Salvador Illa, ha sido acusado de haberse vacunado tras conocerse que se negó a someterse a un test PCR antes de un debate electoral en TV3. La sospecha procede sobre todo de sus contrincantes independentistas, aireada desde un periódico próximo, pero la duda la han suscrito la práctica totalidad de los partidos, incluyendo al PP a través de una exministra de Sanidad, Ana Pastor.

La actitud de Illa, sea o no justa la sospecha, es francamente irresponsable: si se hubiera vacunado, sería un escándalo y acabaría con su carrera. Pero si no se somete a un test por miedo a dar positivo y tener que suspender la campaña, es un negligente por el riesgo que comporta para los demás.

De un modo u otro, por su propio bien, el candidato del PSC debe aclarar la duda y demostrar que ni está vacunado ni es positivo. Aunque haya una tercera opción que dejaría maltrecho al exministro de Sanidad: que hubiera pasado hace tiempo la enfermedad, no lo comunicara y ahora, al mostrar pruebas, presentara un nivel de anticuerpos derivado de aquello y no de haberse "colado" en la vacunación.

Illa debe aclarar si fue vacunado, si pasó la enfermedad o si todo ello es falso, por su propio bien

Todos los escenarios son inquietantes para Illa, pero ninguno como permanecer en silencio y alimentar especulaciones, hinchadas sin duda por la inminente celebración de Elecciones en Cataluña el próximo domingo. 

El episodio sin duda confirma el mayúsculo error del Gobierno de no haber previsto un protocolo sanitario específico para determinadas autoridades que, por su responsabilidad y no por privilegio alguno, debieron considerarse grupo prioritario: desde el Rey hasta el presidente, pasando por los responsables de las principales instituciones del Estado, debieron ser inmunizados de manera prioritaria.

Y esa restringida lista hubiera aparecido el entonces ministro de Sanidad. Ahora es tarde, y la larga lista de desvergonzados alcaldes, dirigentes sindicales y cargos menores que se inmunizó sin merecerlo, aprovechándose de lagunas y contactos, no ayuda a acallar una polémica que solo el afectado puede zanjar.