14 de Junio de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

× Home España Medios Tribunales Opinión Estilo Chismógrafo Deportes Tecnología Tvcine Economía Sostenibilidad ESdiario TV Mundo C. Valenciana Andalucía
Pedro Sánchez
Pedro Sánchez

Sánchez siembra el caos, pero los demás no pueden hacer de espectadores

El Gobierno se comporta tan irresponsablemente ahora como durante toda la pandemia. Pero las Comunidades no pueden conformarse con echarle la culpa y dejarlo estar.

| ESdiario Editorial

 

El fin del segundo estado de alarma, el más prolongado de Europa y poco eficaz a la hora de frenar las cifras de contagios y mortalidad viendo las cifras globales de la pandemia en España, provocó multitudes en la medianoche del sábado en buena parte de las grandes ciudades del país. Y no solo en Madrid, donde la demagogia previa al 4M parece perdurar.

El riesgo de transmisión comunitaria es evidente y aumenta el temor a una quinta ola con la vacunación en cifras insuficientes para garantizar la llamada “inmunidad de rebaño”: haría falta inmunizar al 70% de la población y en España solo tienen la doble dosis 5.9 millones de personas.

La movilización de jóvenes vista en Madrid, Barcelona, Granada, Salamanca y tantas otras ciudades obedece a la imposibilidad de mantener el “toque de queda” desde las Comunidades o al riesgo de que, al hacerlo, la justicia derribe la medida y acabe en el Supremo. Y también a un ejercicio de irresponsabilidad que dice muy poco de la concienciación de todos ellos.

Sánchez es un desastre negligente, pero los presidentes autonómicos no deben quedarse solo en eso

Pero obedece, ante todo, a la negativa del Gobierno durante más de un año a aprobar un “Plan B” jurídico que, sin restringir las libertades y los controles al propio Ejecutivo que comporta el estado de alarma, sí conceda a las Comunidades las herramientas necesarias para contener la pandemia.

España ha pasado del confinamiento más extremo y el Estado de Alarma más longevo del mundo al mayor crisol de medidas distintas de Europa y al Gobierno más ajeno a sus responsabilidades: el antecedente de permitir la celebración de 17 Navidades distintas derivó en una tercera ola muy dañina. Ahora hay 17 desescaladas distintas, un auténtico caos inaceptable.

Ante eso, no obstante, alguien debe dar el paso. Los presidentes autonómicos han de adoptar las medidas que requiera la situación, a expensas de su validación judicial, si no son capaces de evitar de otra manera, bien con la Policía bien sembrando la responsabilidad personal, escenas tan lamentables como las vistas este fin de semana. No basta con conformarse con echar la culpa a Sánchez, por mucho que esto sea cierto.