| 04 de Julio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez y Nadia Calviño
Pedro Sánchez y Nadia Calviño

La España de Sánchez, una ruina económica sin paliativos

La gestión del Gobierno se resume en paro, deuda, déficit, despilfarro, subvenciones y sufrimiento para los ciudadanos y la economía productiva.

| ESdiario Editorial

 

La inflación de mayo volvió a subir en España hasta el 8.7%. muy superior a la de los países más cercanos del entorno: Francia se quedó en el 4.8%, Portugal en el 7.2%, Italia en el 6.2% y Alemania en el 7.4%. Solo los países bálticos, Grecia, Chequia y el Reino Unido están aún peor que España.

El escenario va a agravarse en los próximos meses, de manera inminente, tras confirmar la Comisión Europea y el FMI el fin del “Gran estímulo”: el Banco Central Europeo dejará de comprar deuda soberana; los tipos de interés comenzarán a subir hasta llegar al 1% y se prohibirá elevar el gasto público por encima del crecimiento económico de cada país.

 

De hecho, ya ha comenzado a subir el euríbor, que es el índice de referencia para millones de hipotecas, lo que comportará un encarecimiento medio de unos 600 euros anuales para los propietarios de casas financiadas por los bancos. Y todo irá a peor si, como presagia el Banco de España, la ruptura comercial con Rusia reduce aún más el crecimiento y eleva todavía más los precios de todo.

La enorme inflación afectará al Estado, aunque hasta el momento no ha dejado de hacer caja gracias a ella: mientras el consumo interno se enfriaba, las arcas públicas han podido reducir en 16.000 millones de euros el déficit gracias a la recaudación extra derivada de los sobreprecios de la luz, el gas, el combustible o los alimentos.

De cabeza al barranco

Pero ese récord de recaudación es insano porque deriva de un crecimiento desproporcionado del “impuesto al consumo” que es la inflación y no de un mayor consumo. Y porque provoca la nueva política de tipos de interés y de retirada de estímulos anunciada por Europa, de aplicación este mismo verano, que se comerá desde la rebaja del gas por el tope provisional hasta la subvención de 20 céntimos por litro de gasolina y, además, miles de millones de euros anuales por el pago de la deuda pública.

El Gobierno carece de una respuesta conocida, y toda su política se sustenta en elevar la recaudación, mantener el gasto público y confiarlo todo a los Fondos Europeos y las subidas de impuestos, sea a los autónomos o por conceptos “verdes”: una hoja de ruta “kamikaze” que explica por qué España es el país, entre los grandes de Europa, más rezagado y alejado de recuperar los niveles económicos previos a la pandemia.