| 24 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Cumbre de Presidentes en Madrid, con la presencia de Ximo PUig
Cumbre de Presidentes en Madrid, con la presencia de Ximo PUig

Siga vertebrando, señor president

Puig plantea cinco "propuestas de cohesión" para resolver los actuales desafíos territoriales como “el independentismo, el centralismo ineficiente, la invisibilidad y la despoblación”

El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, puso días pasados paño al púlpito de los desayunos de Europa Press para sumarse a las voces críticas con los efectos de la capitalidad madrileña –“si hay privilegio, debe haber contraprestación”, afirmó-, planteando algún mecanismo o herramienta de compensación en línea con las propuestas del profesor de Oxford, Paul Collier, que viene analizando desde hace años las dinámicas generadas como consecuencia de las “economías de aglomeración”.  Y no tardaron ni 48 horas en salir desde la CEOE voces discordantes con esa campaña contra el presunto ‘dumping fiscal madrileño’, emprendida desde sectores gubernamentales, mientras nada se dice del régimen fiscal de vascos y navarros; por no hablar de la continua y bilateral mamandurria catalana.

Ximo Puig leyó pausadamente un discurso de 62 folios, 3.521 palabras en Arial tipo 24, saturado de cifras y estadísticas (“hay mentiras, grandes mentiras y estadísticas”, que Mark Twain atribuye a Benjamín Disraeli). España vertebrada: 5 desafío territoriales, 5 propuestas de cohesión era el título de la conferencia donde contabilizamos, salvo error u omisión, 5 citas de Ortega y Gasset, 2 del escritor y periodista hebreo Amos Oz (Amos Klausner cuando nació en Jerusalén), 2 del profesor de Oxford Paul Collier, y una por cabeza que iban desde Pasqual Maragall hasta Balzac, pasando por Platón, el profesor Manuel Broseta o el judío converso valenciano Lluis Vives, sin olvidar a Goya (‘Duelo a garrotazos’) ni a Genovés (‘El Abrazo’).

Para justificar su propuesta más sonada, el president –que se olvidó del ‘multinivel’, último descubrimiento de Moncloa- se refirió a los problemas de convergencia económica que detectan las estadísticas ente territorios y que, a su juicio, tiene en la concentración de poder político y económico en Madrid una de sus causas. “Un plus de riqueza que se genera no por azar, sino gracias al sustento público estatal y a las economías de aglomeración”, dijo. Y, en este sentido, instó al Gobierno central a abordar la convergencia territorial "con la misma audacia con la que se está afrontando el desafío catalán".

Puig planteó cinco "propuestas de cohesión" para resolver los actuales desafíos territoriales que, a su juicio, España debe abordar, y que ha identificado como “el independentismo, el centralismo ineficiente, la invisibilidad y la despoblación, además de la financiación injusta”. E insistió en que la respuesta a las asimetrías territoriales pasa por aumentar los recursos para financiar el Estado del bienestar, y redistribuirlos de forma más equitativa, como requiere la Comunidad Valenciana.

Algunos, quizá con mala intención, han pensado que la incorporación al gobierno central de la excaldesa de Gandía, Diana Morant, llamada a relevarle “cuando se cumplan –si se cumplen- las previsiones sucesorias”, obligó al molt honorable a elevar el tono de su discurso. Sea como fuere, lo cierto es que, en clave de cohesión y redistribución, Ximo Puig sacó a colación casos similares en otros países y concretó algunas iniciativas, como que la Fiesta Nacional del 12 de octubre tenga una sede itinerante, cada año en una ciudad, o la de repartir instituciones del Estado por el territorio español. "¿Por qué Turespaña no puede estar en Palma? ¿Por qué la sede central del Instituto Español de Oceanografía no puede estar junto a la playa en Vigo? ¿Por qué el Centro Nacional de Danza no puede estar en Sevilla? ¿Por qué Puertos del Estado no puede estar en Valencia?", preguntó.

 

“Rendirse, resignarse no es una opción”, dijo muy acertadamente Ximo Puig hacia el final de su conferencia madrileña. Pues bien, como ya tenemos en Elche la Agencia Valenciana de Protección del Territorio a la que –con la indispensable colaboración de Carlos Mazón- se sumará allí el segundo Palacio de Congresos, y en fase de conceptualización (con perdón) un Centro de Tecnologías Habilitadoras, más alguna otra cosilla de propina, yo le propongo que sigamos vertebrando hacia el sur. ¿Por qué no trasladar la Agencia Valenciana de Fomento y Garantía Agraria? ¿Por qué no ubicar por aquí abajo el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias? ¿Por qué no instalar en Orihuela –segunda ciudad en patrimonio monumental- una sede del Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana y del Instituto Valenciano de Conservación y Recuperación de Bienes Culturales (IVACOR)? ¿Por qué no aprovechar el componente 24 (revalorización de la industria cultural) del Plan de Recuperación, Transformación y Resilencia para hacer una apuesta en favor de un ecosistema creativo que ponga en valor el centro histórico de Orihuela, que se nos está cayendo a trozos?

Como la Diputación parece que ha dimitido de su declaración institucional de otros tiempos reconociendo que Orihuela es capital cultural de la Costa Blanca, ahí tiene usted, señor presidente, la oportunidad de que –en feliz dicho huertano de mi recordado Antonio Alonso, padre de su hombre de confianza en la Vega- esta vez “la monda le eche delante a la fardoma”. Yo le espero aquí, si quiere, a la vuelta del verano, para seguir hablando de la vertebración del sur, con un ejemplar suyo de La España invertebrada y otro mío de La rebelión de las masas en la mano.