26 de Enero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Enemigo declarado

Con su servilismo al Botànic, que muy bien conoce Isabel Bonig, y que no disimulan las críticas impostadas, han reducido a las organizaciones patronales a la insignificancia.

| Enrique Martín Edición Elche

Deseo comenzar estas líneas expresando mi solidaridad con la multitud de periodistas que están perdiendo su trabajo, y con ello el sostén de sus familias, ante el silencio vergonzante de los poderes públicos y mediáticos. Los periodistas son muy a menudo incómodos (puedo dar fe), pero cumplen una función imprescindible en una sociedad democrática, abierta y libre. Mi afecto a todos ellos.

Esto dicho, como conviene, quiero hablarles hoy de mi relación con el diario Información, que viene de antiguo. Apenas elegido presidente de COEPA, a fines de 2011, Juan Ramón Gil escribió unas líneas al dictado del llamado “lobbyplus” del Maestral, pontificando sobre lo que era un verdadero empresario, colectivo del que obviamente me excluía (con los años, sus éxitos empresariales al frente del periódico pusieron a cada uno en su sitio). Días después, el añorado Pere Rostoll denunciaba ante la opinión pública mi escandaloso pasado falangista, omitiendo que el diario Información había ostentado en su portada el yugo y las flechas durante cuatro décadas.

La obsesión del medio hacia mi persona alcanzó el clímax a comienzos de este año, cuando Gil – conocido en los ambientes de Compromís como “la máquina de picar carne”-, al hilo de una nadería, pagó los favores de la CEV descerrajándome un editorial que le desacreditaba como periodista y desnudó la lastimosa obsolescencia de su pluma papal: ya solo inspira miedo a los niños, como el fantasma del tren de la bruja.

Hubiera parecido que aquí acababa la historia, pero el diario Información ha seguido ERE que ERE. En efecto, María Pomares, redactora de su sección del corazón, no deja de recordarme que soy “enemigo declarado” de Salvador Navarro y de Perfecto Palacio. A falta de imaginación, consiento que repita el mantra, pero los lectores deben saber que no soy enemigo de nadie, sino que ejerzo mi derecho a la crítica con entera libertad.

Palacio y Navarro, que hoy se reúnen con Pablo Casado, representan el populismo autoritario que invade todas las instituciones de este país: pancartas y linchamiento mediático de los disidentes. Con su servilismo al Botànic, que muy bien conoce Isabel Bonig, y que no disimulan las críticas impostadas, han reducido a las organizaciones patronales a la insignificancia, en plena crisis sanitaria, política y económica que amenaza devastar nuestro país. Al propio tiempo, han condenado a la irrelevancia a la provincia de Alicante, como demuestra la pueril exaltación de Palacio al comunicar que la CEV Alicante tendrá presupuesto y secretario general propios. Adviertan que no dice que Alicante tendrá voz propia, porque el discurso lo seguirá dictando Valencia, como todo el mundo sabe.

El sistema autonómico de la antigua CIERVAL, con todos sus inconvenientes, era más respetuoso con la pluralidad de la sociedad alicantina y valenciana. La CEV no depende menos del dinero público que las patronales a las que criticaba, pero en aquellas había un equilibrio de poderes real. Equilibrio entre territorios: Alicante y Castellón podían contrarrestar el cesarismo de Valencia. Pero también entre las grandes y las pequeñas empresas, representadas por CEPYME, hoy desaparecida por voluntad de Salvador Navarro. Esto explica que las empresas alicantinas, básicamente pymes y micro pymes, estén representadas por un rentista como Perfecto Palacio.

Así pues, ahora ya saben quién es enemigo declarado de quién. Con su pan se lo coman.

Posdata: la intensa agenda de Carlos Mazón en Valencia demuestra, ciertamente, que no ambiciona la presidencia regional del PP. Fue muy buena su reciente entrevista en el programa El Faro del canal valenciano 8 Mediterráneo.