17 de enero de 2018
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Temporal: el conductor también es responsable

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La DGT debió prever la falta de preparación de muchos coches para el temporal, sin duda. Pero muchos conductores deben hacer una reflexión sobre cómo salieron de viaje pese a los avisos.

 

 

El primer gran temporal de nieve en España ha azotado algunas carreteras y provocado una notable polémica sobre la responsabilidad última de que cientos de vehículos queden atrapados durante largas horas, especialmente en la autopista de peaje de entrada a Madrid vía La Coruña.

Los conductores se han quejado de la Dirección General de Tráfico, a quien achacan haberles condenado a pasar incluso la noche atrapados en una ratonera ciertamente peligrosa. Y una parte de razón tienen, pero no toda.

Los avisos meteorológicos de fuertes nevadas eran conocidos desde hace días y las advertencias de evitar el coche o hacerlo en unas condiciones determinadas, también: hay países en Europa que incluso imponen elevadas multas, de hasta 5.000 euros, por no utilizar neumáticos específicamente preparados para estas inclemencias.

Se considera negligente, con alguna razón, pues además de poner en riesgo la seguridad propia, se expone al resto de vehículos al mismo problema cuando el propio atasca las vías de circulación por no estar preparado.

Sin politizar

Y algo de esto hay en este caso. Desoír los avisos, carecer de cadenas para la nieve o instalarlas a destiempo, no llevar suficiente combustible o no disponer de víveres y mantas no son achacables ni a la DGT ni al Gobierno -tampoco lo era cuando el PP acusó al PSOE en su día de provocar una escena similar- y forman parte de las responsabilidades que uno mismo ha de asumir cuando, con toda la información previa a su disposición, decide salir así a las carreteras.

 

El primer responsable es la DGT, pero el ciudadano debe entender cómo sale a la carretera y qué hizo con los avisos 

 

Pero precisamente porque era previsible, en un país donde hay poca costumbre de nieve y bastante desconocimiento de cómo adaptar el coche a esa circunstancia, la DGT también falló. Debió prever que ése iba a ser el estado en que muchos conductores iniciarían los viajes y debió cortar el acceso a las carreteras más susceptibles de anegarse de nieve, tal y como de hecho hizo en la misma AP6 y en otras autovías después.

Pedagogía

Porque es obligación de la DGT valorar todos los factores que inciden en un posible problema, y la insuficiente respuesta del ciudadano es uno de ellos, de tanto impacto como la misma nieve o el estado de la carretera. Nadie lo ha hecho bien del todo, salvo la UME y la Guardia Civil una vez producida la emergencia, y precisamente por eso no se puede achacar toda la responsabilidad a una única circunstancia.

Tráfico tiene la máxima, y en ese sentido la comparecencia inmediata del ministro de Fomento es oportuna, pero desechar la individual de quien colapsó las carreteras y por tanto a muchos otros coches que sí iban pertrechados para la ocasión, es un flaco favor a la realidad de los hechos y a la pedagogía que debe hacerse con ellos para que, en adelante, todo el mundo esté más y mejor preparado.

 

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