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POR ALFONSO SERRANO

No, no es contra el PP, es contra el Estado Democrático

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El vicesecretario y diputado del PP madrileño señala a Podemos como cómplice del independentismo con un objetivo: socavar la democracia, al fallarle todo lo demás, para cambiar el sistema.

 

 

En este lamentable proceso rupturista del Gobierno de la Generalitat junto a los partidos independentistas y el impagable apoyo de Podemos, uno de los mantras con los que juegan en su relato dentro de nuestro país es poner la diana en el Partido Popular. Recordemos “el partido popular encarcela”, “el partido popular manda a la policía”, “el partido popular activa el 155”, “el partido popular recorta derechos”, “el partido popular da un golpe de Estado” etc.

Generalitat, partidos soberanistas y “entidades civiles” cuentan con un socio: Podemos y sus voceros

No niego que les sirva en su estrategia movilizadora, pero es el mayor de los engaños al que tienen sometidos a los ciudadanos catalanes. España es una democracia consolidada, en el que, con defectos, la Justicia funciona, impera el Estado de Derecho, se respetan las instituciones democráticas, el Gobierno somete sus decisiones a unas Cortes Generales vivas y legitimadas para ejercer de contrapeso, un Tribunal de Justicia vela por la constitucionalidad de las normas, y son los jueces y sólo ellos quienes, en última instancia, deciden sobre investigados y sobre el papel de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad para hacer cumplir la ley.

Es bastante triste tener que recordar esto, pero no lo  es menos tener que defender nuestra democracia frente a quienes pretenden equipararla a regímenes totalitarios  actuales muy alejados de cualquier estándar democrático.

El Gobierno de Mariano Rajoy ha hecho y está haciendo lo que cualquier gobernante democrático haría en España, defender la unidad, la Constitución y el imperio de la ley, y actuar o instar las actuaciones necesarias para restaurar la normalidad democrática allí donde alguien la haya cercenado.

Democracia, sin más

Para ello, en una democracia como la nuestra, poco puede hacer un Gobierno si no es con el parecer favorable de los Tribunales o de las Cortes en la parte que les corresponda. Y por ello, simplificar en el PP cuando los pasos dados, no es que cuenten con el apoyo de casi 3/4 partes del Congreso o más del 80% del Senado, es que los pronunciamientos de Tribunales, y las entidades más representativas de nuestro país van en la misma dirección, y el diagnóstico y las medidas son compartidas por todos los países de la UE y las más altas instancias comunitarias.

Por lo tanto, quienes pretenden situarse frente al PP, saben que no es el PP que es todo el Estado Democrático a quienes se enfrentan si siguen por esa deriva rupturista y carente de cualquier legitimidad.

Evidentemente, no están solos en este empeño. Generalitat, partidos independentistas y “entidades civiles independentistas” regadas durante décadas con dinero público cuentan en este viaje con un inestimable socio: Podemos y sus voceros.

 

Rajoy hace lo que cualquier gobernante democrático haría en España, defender la unidad, la Constitución y la ley

 

La ambigüedad inicial de Podemos, hoy sólo mantenida por la incoherencia e inconsistencia de Ada Colau, ha dado paso a una defensa sin tapujos del proceso. Pero no nos engañemos, Podemos no está a favor de la independencia, o del derecho a decidir de los pueblos, o de un referéndum pactado sólo para Cataluña.

No, eso le da igual, o dicho de otra manera, no buscan soluciones sino que este proceso y sus derivadas son vistas por Podemos como la (¿última?) oportunidad para su asalto a los cielos destruyendo los cimientos de nuestro sistema democrático y convivencia.

España funciona

Resulta bastante patético escuchar a dirigentes de Podemos denunciar que la actuación del Estado es un golpe al régimen del 78 cuando ellos nacieron para “acabar con ese régimen”.

Pero la realidad es ésa, un partido que no sólo cabalga sobre las contradicciones, sino sobre las desgracias de la gente para hacer política y ganar votos incrementando el nivel de “cabreo”, está viendo cómo: en España la justicia funciona, desde la Casa Real hasta cualquier nivel político, seas del partido que seas, puedes acabar imputado, condenado y hasta pasar por la cárcel; durante la crisis más severa conocida hemos mantenido los pilares del Estado de Bienestar, con esfuerzo de todos sí, y con la responsabilidad asumida por Ayuntamientos, Comunidades y Gobierno;  y finalmente, en unas circunstancias muy especiales, España está a la cabeza de crecimiento y creación de empleo.

En definitiva, su discurso, su relato apocalíptico se desvanece, pero le queda una baza, o creen que les queda una baza. Todo lo que suponga socavar los pilares de nuestro sistema democrático, la unidad, el imperio de la ley, el respeto de las instituciones le viene bien a Podemos y, por lo tanto, toda “batalla política” que pierda el Estado Democrático no es que sea una victoria de los independentistas, sino que es una victoria para Podemos.

El valor de la unidad

Por eso se suman a esta carrera independentista situando al PP como objetivo a batir. Porque si crecen con las desgracias, piensan que movilizan agitando a sus bases contra el PP. Pero ellos saben, como los independentistas, que no es contra el PP, es contra el Estado Democrático.

Es por eso que el valor más determinante que tenemos los demócratas es la unidad. Unidad de acción y unidad de mensaje. Unidad para responder al golpe democrático que supone todo lo ocurrido desde el 6 de septiembre, unidad en el diagnóstico y en la respuesta, y unidad en la certeza de que en una democracia todo es defendible, cualquier aspiración es legítima, pero desde la ley y sólo desde la ley y el respeto a nuestro ordenamiento jurídico y normas parlamentarias. Y sí, en ese marco cuando quieran #Parlem.

 

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