21 de febrero de 2018
DIRECTOR ANTONIO R. NARANJO
El Semanal Digital
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EL INSPIRADOR DE IGLESIAS Y MONEDERO

El Dios de la Complutense

El populismo de Iglesias y Monedero tiene un inspirador marxista: Antonio Gramsci, inductor de la propaganda emocional para captar seguidores. Así actuaba y así inspira a Podemos.

 

 

 

La conquista del poder cultural es previa a la del poder político, y esto se logra mediante la acción concertada de los intelectuales llamados 'orgánicos' infiltrados en todos los medios de comunicación, expresión y universitarios”

Gramsci

 

Gramsci fue el gran teórico de la propaganda comunista, algo parecido a lo que sería Goebbels para el fascismo. En España lo políticos populistas que utilizan esa propaganda en su plan de asalto a los cielos simplemente le adoran.

Iglesias y Monedero podrían recitar de memoria sus cuadernos desde la cárcel donde lo confinó Mussolini (tanto monta, monta tanto). Gramsci volvió horrorizado de su viaje a la Rusia de Lenin y Stalin, y entendió pronto que el comunismo no podía sostenerse  en dictaduras de terror y represión que causaban un devastador sufrimiento a millones de personas, así que estando en prisión ideó un plan alternativo de blanqueamiento para esta ideología criminal

Controlar la educación era la primera batalla a librar, pues es en la niñez cuando los cerebros son moldeables

Este plan consistía en inyectar en la gente, a través de la propaganda, un ideario que sin altas dosis de adoctrinamiento sería imposible que fuera aceptado por el común de los hombres. Gramsci se dio cuenta de que controlar la educación era la primera batalla a librar, pues es en la niñez y en la adolescencia cuando los cerebros son aún moldeables.

Luego había que reforzar lo allí aprendido con los mensajes del mundo de la cultura en la edad adulta. El plan llenaría de siervos a la religión que más seres humanos ha matado en toda la historia: el ateísmo comunista. Educación y cultura, había que controlar eso… para acabar dominándolo todo.

Como quiera que resultaba difícil hacer calar tal mensaje en una sociedad apegada a lo tradicional, la propaganda debía dirigirse directamente contra aquello que sustentaba nuestra modus vivendi occidental, y que ejercía de fuerte defensivo que impedía triunfar al nuevo credo:

La propiedad privada como pilar de la economía, la familia como forma de organización social y el humanismo cristiano como base ética y moral. Ahí había que disparar a matar, si lograban derribar esa muralla, invadir la ciudad sería coser y cantar. 

Caricatura del capitalismo

Lo primero fue lanzar miles de mensajes contra un sistema económico que ha conseguido llevar a los ciudadanos a las cotas más altas de dignidad individual que jamás se hayan visto antes.

Nunca en ninguna etapa de nuestra historia se ha vivido como se vive ahora en los países occidentales, con lujos hasta hace poco reservados  sólo a reyes, que ahora son del disfrute de cualquier ciudadano medio.

Pero todo esto da igual, la propaganda consigue que una foto de dos pobres debajo de un puente sea considerada consecuencia del capitalismo, a pesar de que este sistema económico es de largo el que más millones de personas ha sacado de debajo de ese puente en el devenir de los años. 

Paralelamente, otra campaña de intoxicación debía ir  dirigida contra uno de los mayores muros de preservación que tiene nuestra sociedad: la familia, ya que esta representa uno de los elementos más conservadores de la misma. 

Propaganda de instituto

Cuando alguien se casa y tiene hijos, pasa a tener mucho que perder, y se le quitan las ganas de revoluciones y experimentos sociales, lo que significa directamente una merma clara de votos para estos engaña adolescentes deseosos de que se rebaje la edad para poder votar a los 16 años.

Es mucho más fácil confundir con eslóganes y frases hechas que poder poner en su carpeta del instituto  a un niño que a un hombre con poso de vida. 

 

El cristianismo es el nexo de unión más verificable que tiene occidente y es imprescindible destruirlo

 

Los podemitas saben que su intención de voto en la horquilla de edad de mayores de 65 años —los que vienen de vuelta de todo, porque ya han visto de todo—, apenas llega al 4%, la más baja de los cuatro grandes partidos. Sin embargo la intención en la franja de 18 a 24 años es superior al 15%, la más alta de los grandes partidos. 

Qué fácil es engañar a un chaval que se tira el día jugando a la Play Station, y qué difícil hacerlo con un hombre en la plenitud de su desarrollo intelectual y vital.

Contra la religión

 Por último estaba el peligro de la religión en la que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios, lo que atenta directamente contra las directrices de un sistema donde el hombre sólo es una oveja dentro de un rebaño.

El cristianismo es el nexo de unión más verificable que tiene occidente, y es imprescindible destruirlo ante el advenimiento del hombre nuevo surgido de la revolución bolchevique.

Gramsci es casi un dios para muchos de los alumnos de la facultad de políticas de la Complutense que han conseguido utilizando sus  mismos métodos de propaganda, colar de nuevo en los parlamentos el mensaje macabro del comunismo. 

 

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