| 03 de Febrero de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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Irene Montero e Ione Belarra junto a Pedro Sánchez en un acto sobre la infancia
Irene Montero e Ione Belarra junto a Pedro Sánchez en un acto sobre la infancia

Perdamos la esperanza: el Gobierno no cambiará nada de la ley del solo sí es sí

El escándalo de los alrededor de 140 agresores sexuales beneficiados por la norma no va a hacer cambiar de opinión a Sánchez que ni puede ni quiere corregir los errores del texto.

| Benjamín López España

Ni los alrededor de 140 delincuentes sexuales que han visto ya sus penas reducidas ni otros 140 más casos similares que puedan llegar van a hacer cambiar al Gobierno de postura sobre la chapuza de la ley de sólo sí es sí. Si había alguna duda al respecto, Pablo Echenique se ha encargado de dejar claro que no se va a modificar ni una coma. Y Pedro Sánchez va a tragar porque no le queda otra y porque en el fondo está de acuerdo, a pesar del desgaste que le supone cada noticia de un nuevo violador beneficiado por la ley Montero.

Pablo Echenique, en unas nuevas declaraciones de vergüenza ajena, ha dejado claro sobre que “al principio va a haber un montón de jueces y juzgados que la van a aplicar de forma defectuosa, va a haber resistencia a aplicar el espíritu de la ley”, pero “dentro de unos años el conjunto de la judicatura habrá entendido cómo se debe aplicar correctamente el criterio del consentimiento”, y “todo el mundo estará de acuerdo en que España se situó a la vanguardia de los derechos feministas.

 

El jurista Echenique insiste en la idea de los jueces "machistas" que no saben o no quieren aplicar la ley de manera correcta, que es como quiere Podemos, claro. Da igual que hasta el Tribunal Supremo se haya pronunciado al respecto de forma clara en varias ocasiones: hay que aplicar la ley de la forma más favorable al reo. Es un principio jurídico inamovible, pero el podemita tiene el cuajo de decir que los jueces aplican la norma “de forma defectuosa”.

El PSOE sabe que le perjudica, pero no mueve ficha

El Gobierno o, mejor dicho, la parte socialista del Gobierno sabe que este tema le hace daño, que cada titular con una nueva reducción de condena a un depredador sexual ahonda en la herida del escándalo. El problema es que no puede hacer nada. Está atado de pies y manos a sus socios, como en otros tantos asuntos.

De momento se limita a dar una patada al balón hacia adelante. Isabel Rodríguez lo ha verbalizado con claridad. Según dice, Sánchez no se cierra a introducir cambios en la ley, pero hace falta tiempo para valorar las cosas y verlas con perspectiva. “El Gobierno está muy pendiente de la aplicación de la norma y del trabajo de los tribunales, especialmente del Supremo”, ha dicho al respecto.

 

El problema es que el Supremo ya se ha pronunciado por activa y por pasiva. La nueva ley beneficia a muchos violadores y no queda otra que aplicarles ese beneficio con carácter retroactivo. El Gobierno lo sabe, pero se hace el sordo, gana tiempo. Sánchez busca que se olvide el tema con el tiempo, otro escándalo al cubo de la basura. Si hubiera intención real de corregir los errores de la norma ya se habría hecho a toda velocidad, como han modificado en dos tardes el Código Penal para satisfacer a los golpistas catalanes.

La realidad, además, es que la rebaja de las penas le gusta a la izquierda, tanto a Podemos como al PSOE. Probablemente esa era la verdadera intención de la ley del sólo sí es sí. Su discurso tradicional va en contra de un Código Penal demasiado severo porque sostienen que eso va contra la rehabilitación del delincuente, principal objetivo de la cárcel.

Es el mismo argumento que esgrimían para oponerse a la prisión permanente revisable. Lo que ocurre es que en ese caso se han visto abocados a tragarse el sapo por el clamor social que existe tan favorable a esa norma. El respaldo a esa ley que protege no sólo a las mujeres, pero especialmente a las mujeres, es enorme y no han podido ir en contra de la voluntad popular.

Da la impresión de que a los socialistas y a los podemitas la víctima les importa menos que el delincuente. Penas más bajas para gente que ha violado a una chica o a un niño en aras de un Código Penal más laxo. Condenar con dureza es franquista. Que la víctima sufre viendo cómo se rebaja la pena de su agresor sexual, pues que se fastidie. En unos años veremos lo positiva que es esta ley que ahora aplican los jueces “de forma defectuosa”. En cuanto los jueces dejen de ser tan fachas se resolverá el problema y todos aplaudiremos a Irene Montero.