| 03 de Febrero de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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Manifestación en contra del Gobierno por los pactos con ERC y Bildu en Madrid
Manifestación en contra del Gobierno por los pactos con ERC y Bildu en Madrid

Moncloa “tiembla” ante posibles desabastecimientos y huelgas por la inflación

Los productores lácteos advierten de que en las próximas semanas podría haber escasez de productos en los supermercados y los sindicatos amenazan con posibles movilizaciones

| M.C España

El encarecimiento de los costes de producción es una pésima noticia económica que no solo afecta a las empresas, como parece evidente, sino de una forma directa a los consumidores, entre ellos las familias con menos recursos. Y es que, tal y como reflejan los últimos datos del Índice de Precios al Consumo (IPC), los alimentos básicos se mantienen estancados entorno al 5% dentro de lo que se denomina inflación subyacente. 

Por ello, muchos sectores alimentarios han dado ya la voz de alarma, aunque llevan meses tratando de hacerlo: o se les ayuda con subvenciones o limitando ciertos precios, o sus empresas corren peligro. Y con ellas, el desabastecimiento es una realidad muy palpable. 

Uno de los primeros sectores dentro de esa industria agroalimentaria tan castigada que ha puesto el grito en el cielo y que ya ha amenazado con dejar las despensas de los supermercados vacías en las próximas semanas ha sido el lácteo. Una industria que, según las organizaciones empresariales de la misma, podría dejar de producir ante el encarecimiento de la materia prima para dar de comer a las vacas,

“En estas circunstancias excepcionales, las condiciones de acceso a la leche dependerán de aquel que remunere a la cadena. Si no, se va a quedar sin leche porque tiene destinos alternativos como la leche en polvo, la mantequilla o los quesos”, señalan desde el sector, dejando encima de la mesa el problema principal para ellos, además de los costes de producción: que las grandes cadenas de distribución no están pagando al precio que deberían dicho producto. 

Para contextualizar sobre las pérdidas de la industria, hay que destacar que el precio de producción de la leche ha subido más de un 40% en el último año, y solo en dos meses, el litro de este bien básico se ha elevado casi un 3%. Una subida que fuentes del sector apuntan que no se está trasladando a los estantes de los supermercados. La consecuencia inminente a todo ello: desabastecimiento, pues no puede producir a pérdidas. 

Venimos de estar muy mal, de años de perder dinero, y así estamos ahora, que no llega la leche que hay

“Mi recibo de la luz estaba en 800 euros y hoy, a pesar de que tengo paneles solares, la factura ha subido a 2.000 euros; Yo estoy pagando entre 130 y 150 euros la tonelada desde hace un año y no queda más remedio que pagar, porque sin pienso no produces”, cuentan ganaderos como José Luis, al diario “El progreso”, dejando ver la terrible situación económica de los productores de leche españoles

"Venimos de estar muy mal, de años de perder dinero, y así estamos ahora, que no llega la leche que hay. Y el problema no será fácil de solucionar, porque poner un animal en producción lleva dos años y todo ese tiempo hay que gastar dinero en alimentación y sanidad”, señala. 

Los sindicatos, “en pie de huelga”

A todo ello se le suma la constante amenaza por parte de los principales sindicatos nacionales al Gobierno de empezar a movilizarse en contra de la depreciación de los salarios. El auge de precios, como consecuencia, trae la pérdida de poder adquisitivo, algo intolerable para los sindicatos. Desde CC.OO, Unai Sordo ha advertido ya de que “o se establecen unos mínimos” en la mesa de negociación con la patronal para establecer un pacto de rentas, o “habrá respuesta en las calles”. 

Una amenaza que mantienen otros sindicatos como UGT, que junto a otras fuerzas sindicales regionales han apoyado ya las primeras movilizaciones para los próximos meses a raíz del auge desmedido de precios: la primera de ellas tendrá lugar los días 28 de octubre, 7 y 11 de noviembre y está convocada por los sindicatos de Renfe. Piden al Gobierno aumentar los salarios de los trabajadores de la compañía ferroviaria y mejores condiciones laborales. Y esos tres días son de momento, porque no se descarta que se puedan extender. 

A esos paros se les suman los convocados en Zaragoza del 7 al 11 de noviembre y del 21 al 25 de ese mismo mes por los sindicatos del sector de los transportes. Están llamados a la huelga 20.000 trabajadores, lo que pondría en peligro las cadenas de distribución a nivel nacional. 

A ellos se les suman los paros de Ryanair, convocados por USO y Sitcpla que durarán hasta el 7 de enero, a los que se le sumarían los de Vueling, donde a partir del 1 de noviembre se han planteado paros todos los viernes, domingos, lunes y festivos hasta el 31 de enero.

Una ristra de paros y huelgas que pretende ser solo el inicio de un “otoño caliente” para el Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez, a menos de un año de las elecciones municipales y autonómicas de 2023, en el que se prevé además una bajada de creación de empleo y una reducción aún mayor del ritmo de crecimiento del PIB.