| 14 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Salvador Illa, el pasado 13 de enero en Barcelona
Salvador Illa, el pasado 13 de enero en Barcelona

Illa se va seguro de que se celebrará el 14F y dejando la pandemia a su suerte

El ministro de Sanidad dimitirá mañana con la emergencia sanitaria disparada, la vacunación casi paralizada y el Gobierno sin ningún control desde el año pasado.

| Javier Rodríguez España

Salvador Illa dejará de ser ministro de Sanidad mañana martes, aprovechando la reunión ordinaria del Consejo de Ministros y a apenas 48 horas de que comience la campaña electoral de Cataluña, con la vista puesta definitivamente en el 14F: nadie espera ya que el Tribunal Superior de Justicia catalán aplace los comicios, aunque técnicamente aún está a tiempo de hacerlo.

El máximo responsable sanitario de España abandona el barco cuando más azota el temporal de coronavirus, con unas cifras oficiales que asustan: aunque el fin de semana no se dan datos oficiales, el recuento sumado de las Comunidades pronostica 60.000 nuevos contagios, más de cien muertos y una tasa de contagio cercana ya a los 1.000 casos por cada 100.000 habitantes.

A ese panorama, se le añade otro inquietante: España solo ha puesto la primera dosis de la vacuna a 1.1 millones de personas, de las cuáles apenas 60.000 han recibido el tratamiento completo, un 0.1% de la población. Y un problema severo añadido, según se desprende del análisis de la información oficial elaborado por ESdiario: a falta de que se precise cuál ha sido el envío semanal de Pfizer, al Gobierno solo le quedan 250.000 unidades, que podrían ser completadas con otras 200.000 aproximadamente este lunes.

 

Eso significa que España tiene 500.000 viales en el mejor de los casos, con más de un millón de personas pendientes aún de recibir la segunda "ración" y el tiempo para que caduque el efecto de la dosis inicial corriendo en contra. Las vacunaciones nuevas, en este contexto, son simplemente imposibles.

Ése es el panorama que deja Salvador lla para intentar el asalto a la Generalitat, impulsado por Pedro Sánchez y unos sondeos internos y externos que le pronostican un buen resultado: suficiente para gobernar con pactos con ERC, según el CIS; cortos para evitar un pacto que tendría al PSOE de complemento de ERC o de mero testigo de un acuerdo entre Junqueras y Puigdemont que desagrada a ambos pero no está descartado.

Illa dimite con la pandemia desatada, la vacunación paralizada y sin un pronóstico firme de qué pasará con la tercera ola

Puede darse la paradoja de que las Elecciones coincidan con el mayor colapso sanitario desde marzo, cifras de mortalidad desconocidas casi desde entonces y, sin embargo, dos hechos políticos de primera magnitud: un nuevo Gobierno en Cataluña que intercambie los pactos vigentes en Moncloa entre el PSOE y ERC y una remodelación del Ejecutivo aprovechando la marcha de Illa.

En este sentido, fuentes del entorno de Moncloa sugieren a ESdiario que el nuevo ministro de Sanidad "se conocerá" el viernes y no ven viable, en principio, que Sánchez aproveche para una remodelación mayor que soliviantaría a Podemos. Los nombres de Miquel Iceta y Carolina Darias suenan con insistencia para intercambiar carteras, aunque no se descartan otras incorporaciones. El nombre de Susana Díaz sonó con fuerza la semana pasada, pero ahora mismo se antoja improbable.