| 26 de Junio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez, visiblemente airado, este miércoles en el Congreso.
Pedro Sánchez, visiblemente airado, este miércoles en el Congreso.

Sánchez da síntomas de perder los nervios y el Congreso señala lo que le espera

Llamar "piolines" a los policías y guardias civiles del 1-O ha sido cruzar una línea roja. Y lleva a pensar a muchos que al presidente comienza a pesarle la presión y su absoluta soledad.

| Javier Ruiz de Vergara España

La semana pasada llamó "mangantes" a decenas de ministros y dirigentes del PP. Esta, para indignación general, ha tachado de "piolines" a los miembros de la Policía y la Guardia Civil destinados en Cataluña para plantar cara al desafío del 1-O. Un lenguaje poco apropiado para un presidente del Gobierno, vistos los antecedentes en España.

Pedro Sánchez intenta en estos últimos días enterrar el escándalo del espionaje con Pegasus y la polémica purga en la dirección del CNI. También trata Moncloa de disfrazar ante la opinión pública el estado terminal de la coalición Frankenstein y la descontrolada deriva en la que ha entrado un Podemos en rebelión permanente y continuada.

El entorno del presidente confía para ello en la campaña de insultos contra Alberto Núñez Feijóo lanzada desde la cúpula del PSOE, y en la manida estrategia del retrovisor que también simboliza la filtración de los audios sobre la Gürtel y el perejil de todas las salsas, el comisario Villarejo al diario El País.


Pero Sánchez ha recibido este miércoles un nuevo baño de realidad en el Hemiciclo y un recordatorio del calvario que le aguarda hasta la meta volante en la que el presidente sueña con arrancar su remontada: la más mediática cumbre de la OTAN de la historia que albergará Madrid el próximo 29 de junio.

Parece que está al alcance de su mano pero en el Congreso socios y oposición le han hecho ver el duro y humillante camino que aún le aguarda hasta llegar al IFEMA, sede de la cita internacional de la Alianza Atlántica.

Si la sesión de control de este miércoles ha sido bien reveladora de la extrema debilidad de Sánchez la próxima parada de su vía crucis político será peor aún para sus intereses. Será el próximo jueves 26 en su comparecencia monográfica sobre el escándalo Pegasus.

 

Sánchez ya solo sonríe con su agenda internacional, repudiado dentro por todo el arco parlamentario. Este miércoles en Moncloa con el Emir de Qatar.

 

En realidad, como informó ESdiario, Podemos y ERC, sus principales avalistas, la han forzado como una moción de confianza sobre la salud del Gobierno. Una humillación en toda regla para visibilizar quien manda en España en realidad.

Previsiblemente la semana siguiente llegará la segunda parada en la penitencia de Sánchez, el cara a cara con Pere Aragonés, que como adelantó este diario el independentismo pretende rentabilizar obligando al presidente a desplazarse hasta Barcelona.

Y la cabeza de Margarita Robles volverá en quince días a coquetear con la guillotina de Oriol Junqueras. De este trago para Sánchez puede salir otro añadido: la convocatoria de la mesa bilateral Moncloa-Generalitat. Otra demostración de fuerza de ERC.

Sin tiempo para recuperarse de este zarandeo de Frankenstein, en Moncloa se preparan para otro zarandeo aún peor para Sánchez, el del veredicto de los andaluces en las urnas del 19-J. Con un añadido frente a los anteriores cataclismos socialistas, en Andalucía el PSOE concurre con un candidato (Juan Espadas) aupado, avalado, designado y apoyado expresa y públicamente por el propio presidente. Más aún, frente a las reservas de muchos y cualificados dirigentes socialistas.

Y con esta carrera de obstáculos llegará Sánchez al escaparate de la cumbre de la OTAN. Efímero escaparate porque si no incumple una vez más su palabra, de la cita internacional el líder socialista tendrá que volver a examinarse en el Congreso en un Debate de la Nación con aroma a epitafio político.

Y como aperitivo este sábado el regreso de Don Juan Carlos con un Sanxenxo preparado y dispuesto a darle una calurosa bienvenida. La misma que Sánchez no ha logrado encontrar en ningún lugar de España en estos dos últimos años.