| 11 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Isabel Díaz Ayuso
Isabel Díaz Ayuso

Ayuso llegará hasta el final para evitar el "155 fiscal" de Sánchez a Madrid

El Gobierno ya no se esconde y lo que antes vendía como armonización fiscal ya es claramente un impuesto especial en Madrid para cercar a Díaz Ayuso.

| Andrea Jiménez España

Se acabaron las medias tintas. Ya no hay armonización fiscal que valga. El discurso de Moncloa ya es mucho más claro. El objetivo es acabar con la política impositiva de Isabel Díaz Ayuso que no gusta entre la izquierda, que siempre considera que con tasas más altas suponen más ingresos para las arcas públicas. Por ello, ya respaldan sin ningún tipo de pudor la idea que lanzó Ximo Puig de poner  un impuesto a las rentas altas de la Comunidad de Madrid para compensar al resto de autonomías el efecto capitalidad. 

La liebre la levantó este jueves el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, que ha apoyado  la idea de estudiar un impuesto a las rentas altas de la Comunidad de Madrid para compensar al resto de autonomías el efecto capitalidad. "Es una idea que hay que seguir explorando y tiene mucho recorrido", ha defendido.

 En la misma línea, también se mostró la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que rechazó en una entrevista con Efe que haya "islas fiscales" en España, en clara alusión a Madrid, pero admitió "que, por el efecto capitalidad, hace que se atraiga una mayor inversión, un mayor volumen de renta, una mayor capacidad recaudatoria, a la que no tienen acceso otras comunidades autónomas".

Sin embargo, desde el Gobierno madrileño no está dispuestos a permitir que se utilice a los madrileños para emprender una campaña política impulsada desde Moncloa, para acabar con la popularidad de Ayuso.

Madrid no cederá

De hecho, el consejero de Economía, Hacienda y Empleo de la Comunidad de Madrid, Javier Fernández-Lasquetty, ha respondido al ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, sobre su apoyo a un impuesto a las rentas altas de la región para compensar al resto de autonomías y ha afirmado que esto sería "madrileñofobia fiscal".

"El Gobierno de Pedro Sánchez nos quiere poner un impuesto a los madrileños por ser madrileños, es una persecución fiscal", ha afirmado el consejero. Lasquetty considera "que ya está bien" y que a Madrid "le va bien con impuestos bajos", además de añadir que van a continuar bajando tributos como el IRPF o Sucesiones.

"Eso es lo que Isabel Díaz Ayuso comprometió con los madrileños y es lo que vamos a seguir haciendo, por más que al señor Sánchez y a las personas que le acompañan en el Gobierno lo que les gustaría sería que los madrileños nos friéramos a impuestos", ha afirmado y ha expresado que no lo van "a consentir".

"En vez de castigar el bolsillo de los madrileños, Sánchez debería reducir su Gobierno, bajar impuestos e imitar las políticas del PP"

Además, las políticas de Ayuso cuentan con el apoyo férreo del partido. De hecho, desde la cuenta oficial de Twitter del PP, han asegurado que "el Gobierno, desesperado por tapar su mala gestión, sigue atacando el modelo de éxito de Almeida y Ayuso".

Por ello proponen que "en vez de castigar el bolsillo de los madrileños, Sánchez debería reducir su Gobierno, bajar impuestos e imitar las políticas del PP", que se han demostrado efectivas, por lo que acusan al Ejecutivo de alentar la "madrileñofobia".

 

Junto a ello, también la vicesecretaria Sectorial del PP, Elvira Rodríguez, ha tildado de "escándalo" la propuesta lanzada desde Moncloa. "Un ejemplo más de cómo entiende el Gobierno el sistema autonómico. Ahora pretenden subir un impuesto cedido a Madrid porque sí".

Además, acusa al Ejecutivo de plantear esta medida a modo de represalia por el "revolcón electoral" del PSOE en Madrid. "Que se fastidien los madrileños", asegura.  "Ni rigor, ni seriedad, ni respeto competencial ni institucional. Es un escándalo", ha señalado.

 

 

Pero al margen de la pelea política, en la que Ayuso no está dispuesta a ceder, se esconden las cifras y unas arcas públicas mermadas, tras unos Presupuestos Generales del Estado en los que se gasta en exceso, y que dejan un agujero que solo el dinero proveniente de Europa puede tapar.

Por ello, bajo dicha armonización fiscal se esconde una subida generalizada de impuestos, con la extensión de los impuestos de Patrimonio y de Sucesiones/Donaciones y el incremento del de Sociedades, que el Gobierno quiere imponer a los ciudadanos haciéndoles creer que en realidad en España se pagan pocos. 

En España se pagan más impuestos que en Europa

El problema para el Gobierno es que esa "premisa" es falsa: en España se pagan más impuestos que en la práctica totalidad de Europa y del mundo, lo que combinado con la peor recesión del continente perfila un paisaje terrible para el bolsillo.

El truco es esconder el "esfuerzo fiscal" y sustituirlo por la llamada "presión fiscal" para comparar el 41% sobre el PIB que España recauda por impuestos con el hasta el 50% que logran ingresar los países del entorno.

En realidad, si la cuenta se hace por el esfuerzo que cada contribuyente hace en relación a su renta, la conclusión es bien distinta, con datos oficiales del Ministerio de Hacienda, de Eurostats y del Instituto Juan de Mairana: solo cuatro países de Europa meten más la "mano en el bolsillo" que España. Se trata de Portugal, Grecia, Italia y Francia, y en los dos últimos las rentas son mayores y en consecuencia el impacto menor para el contribuyente.

España es la quinta economía desarrollada del mundo con más dureza fiscal para sus ciudadanos, solo superada por Portugal, Grecia, Italia y Francia

España es la quinta economía desarrollada del mundo con más dureza fiscal para sus ciudadanos, solo superada por los cuatro países citados. Lo mide los llamados índices de Bird y de Frank, mucho más adecuados para saber la realidad: ambos tienen en cuenta los cotizantes reales, las rentas individuales y el esfuerzo fiscal que todo ello supone.

Con ese ranking, España es ya cuarta o quinta en todo el planeta, fruto de una evidencia incontestable: su nivel de paro, con una destrucción de empleo que duplica la de la Unión Europea en tiempos de pandemia, provoca que "pocos" hagan ya mucho esfuerzo.

Otoño caliente

Por ello, desde Madrid no están dispuestos a permitir que se siga adelante con la idea de 'tocar' los impuestos a los madrileños, conscientes de lo mucho que aportan a las arcas públicas, y con la mirada puesta en septiembre, ya avanzan su negativa.

De hecho, será a la vuelta del verano cuando Moncloa reinicie los trabajos para diseñar los nuevos Presupuestos Generales del Estado, y será a partir de ahí o con una normativa específica, cuando se  establezca la nueva política fiscal.

A esto, hay que sumar, que en noviembre, la ministra de Hacienda tiene en la agenda el debate sobre la financiación autonómica, puesto que presentará, después de las reuniones bilaterales que está manteniendo, la definición del criterio de "población ajustada" que se aplicará para repartir los recursos. Se avecina un otoño caliente, porque según asegura, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida: "Prefieren empeorar Madrid, que mejorar España".