| 16 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Yolanda Díaz y Ada Colau este jueves en la laguna de La Ricarda.
Yolanda Díaz y Ada Colau este jueves en la laguna de La Ricarda.

Yolanda Díaz a Echenique: "Dejad de dar el coñazo a los ministros del PSOE"

Cada día tiene su afán, y nuestro director enfoca su cámara sobre las noticias y personas que han llamado su atención. Para bien o para mal.

| Antonio Martín Beaumont España

 

Después del ridículo sideral de la manipulación política contra Vox y PP a cuenta de la falsa agresión homófoba en el madrileño barrio de Malasaña, que ha dejado en evidencia a la izquierda, por politizar descaradamente asuntos que a todos preocupan y todos luchamos contra ellos, salvo algún descerebrado, los problemas que busca tapar el Gobierno creando cortinas de humo siguen ahí.

Fíjense ahora la que tienen montada con la obra de ampliación del Aeropuerto del Prat, que va a privar a Cataluña de una inversión de 1.700 millones de euros, además de dejar de crear miles de puestos de trabajo, por los recelos entre socialistas y morados con la participación estelar de los costaleros independentistas favoritos (ERC) de Sánchez. Un guirigay lamentable.

No pasa ni un día sin que la coalición se tire los trastos a la cabeza

El matrimonio gubernamental que sufrimos no deja pasar un día sin tirarse los trastos a la cabeza. PSOE y Podemos se necesitan, sí, pero se odian. Hace mucho ya que no guardan ni las formas para evitar que los niños asistan asustados a sus peleas a gritos.

Tanto interés por demostrar lo distintos que son un partido y otro, aunque se sienten juntos cada semana en el Consejo de Ministros, ha forzado hace unos días a la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, a pedir públicamente a sus compañeros morados “cuidar la coalición”. Es decir, solicita “educadamente” a Ione Belarra, Irene Montero y los demás mariachis orquestados por Pablo Echenique en la Carrera de San Jerónimo que dejen de “dar el coñazo” a los ministros socialistas.

Pero, claro, en todo esto hay un gran problema de fondo. Antes de irse, Pablo Iglesias quiso dejar a Díaz como líder del ala morada del Gobierno y a Belarra como jefa del partido de los círculos, y esa bicefalia, como comúnmente ocurre en la política española, no funciona. Así las cosas, según todas las noticias, la facción podemita “no le hace ni caso” a “su” vicepresidenta. La “casa común” de la izquierda está hecha unos zorros.

En fin, en lugar de un Gobierno a la altura del momento tan complicado que vive España, los ciudadanos, atónitos, podemos sentarnos cada día palomitas en mano y ver los episodios de telerrealidad de una pandilla de adolescentes que discute acaloradamente si se van todos juntos de botellón al parking del campo de fútbol o hacen cola para entrar en la discoteca.

Y mientras sus “compañeros” se tiran de los pelos, Iglesias, el gran factótum de la reunión izquierdista, se pone de moda como columnista-ilustrador mostrando una pistola nazi con muescas del PP y de Vox. Pero esto, claro, no es crispar la vida pública.