| 20 de Mayo de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Rajoy y Sáenz de Santamaría conversan en el Congreso.
Rajoy y Sáenz de Santamaría conversan en el Congreso.

Prisa cizañea entre Rajoy y Soraya con su propia "Operación Menina"

Cebrián ha iniciado la campaña para que el candidato del PP dé un paso atrás siguiendo el camino trazado por Artur Mas cuando aún ni está convocada la primera votación de investidura.

| Ana Isabel Martín España

Una nueva expresión se ha popularizado entre la clase política desde este fin de semana: "Hacerse un Artur Mas". Su renuncia obligada a presidir de nuevo la Generalitat para desencallar el acuerdo con la CUP ha reavivado un debate del que Mariano Rajoy huye: ¿Puede verse forzado el presidente en funciones a dar un paso atrás para que Pedro Sánchez dé su brazo a torcer y apoye un Gobierno del PP?

La llamada Operación Menina, que sitúa a Soraya Sáenz de Santamaría en la Presidencia y al PSOE en la oposición en una legislatura corta, vuelve a sobrevolar así la escena política con más fuerza que antes tras el precedente sentado por Mas. Con un nuevo actor principal: Prisa, que sin la intermediación de la vicepresidenta la pasada legislatura seguramente no habría sobrevivido a su ruina económica.

El artículo que este lunes firmaba su presidente, Juan Luis Cebrián, en El País, ha inaugurado la campaña prisaica para presionar a Rajoy para que se marche. Campaña iniciada antes incluso de que se celebre en el Congreso la primera votación de investidura, que con toda probabilidad perderá el candidato del PP. Es más: antes incluso de que ésta tenga fecha.   

En él, Cebrián apostaba por un Ejecutivo del PP en el que también estén Albert Rivera y Ciudadanos pero sin Rajoy, que tiene la "credibilidad abrasada". Y cuya "retirada honrosa" parece, a su juicio, "condición necesaria" para que se produzca el acuerdo. Uno por el que Sánchez se quedaría en la oposición "con todas sus consecuencias".

Horas después del toque de corneta del coronel de Prisa, bien escuchado en La Moncloa y Génova, un periodista de El País le preguntaba a Pablo Casado en rueda de prensa por esto mismo. "El candidato que fue a las elecciones es el que va a ir al debate", zanjó el vicesecretario de Comunicación de los populares.  

O lo intentó Casado más bien, porque la onda llegó asimismo a Ferraz, donde también le preguntaron por ello a Pedro Sánchez. Y éste dejó claro que el PSOE nunca permitirá por acción u omisión que Rajoy repita porque "tiene una cuenta pendiente de asumir por los casos de corrupción" (citó expresamente a Bárcenas); pero, sin embargo, en ningún momento Sánchez se refirió a un presidente o presidenta del Gobierno del PP que no sea Rajoy. ¿Estaba dejando una rendija abierta? Puede.

El líder del PP, por su parte, sigue sin querer ni oír hablar del tema. Tanto en su comparecencia del día después de las elecciones en la sede del partido como en la del pasado 30 de diciembre en La Moncloa Rajoy rehusó responder a la posibilidad de un Gobierno de su partido pero sin él, argumentando que era algo que ninguno de los actores de esta negociación ha puesto sobre la mesa. 

Es pronto, muy pronto aún. Sin embargo en el Partido Popular muchos son de la opinión de que, en el poco probable pero no imposible caso de que el líder del PSOE decida dejar gobernar al PP, el primer precio que habrán de pagar será la cabeza de Mariano Rajoy, a quien Sánchez llamó "indecente" en el debate en televisión entre ambos.