| 30 de Noviembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Sáenz de Santamaría confía ciegamente en Alonso.
Sáenz de Santamaría confía ciegamente en Alonso.

Soraya traza un plan para entrar por la puerta grande del PP con ayuda de Alonso

Afianzada la idea de que Cospedal se queda como secretaria general, entre los populares vuelve a hablarse estos días de un cargo intermedio entre ella y Maíllo. Y Rajoy parece receptivo.

| Ana Isabel Martín España

En el Partido Popular empieza a disiparse la bruma que estos días ha envuelto la continuidad de María Dolores de Cospedal como secretaria general, al mismo tiempo que ministra de Defensa y presidenta del PP de Castilla-La Mancha.

Cada vez son más los populares que dan por hecho que la también ministra de Defensa seguirá flanqueando a Mariano Rajoy como número dos tras el Congreso nacional de febrero, cuyo comité organizador se reunió por primera vez este miércoles. Y por ello no ha sido casualidad que en las últimas horas Alberto Núñez Feijóo y Pablo Casado hayan alabado públicamente su trabajo en el partido. 

En La Moncloa, Soraya Sáenz de Santamaría empieza a asumir que hay Cospedal para rato en Génova 13, lo que supone un gran bache para las aspiraciones sucesorias de la vicepresidenta. No en vano, su falta de control sobre el partido siempre ha sido el talón de Aquiles de Sáenz de Santamaría, una debilidad que cobra más importancia ahora que Mariano Rajoy enfila la última etapa de su carrera política.

El plan que la fiel Soraya trazó en su cabeza antes incluso de que el presidente anunciara su Consejo de Ministros parecía sencillo. Sabía que Rajoy iba a entregarle a Cospedal un ministerio de Estado, lo que según había pensado la vicepresidenta la imposibilitaría para seguir como secretaria general.

Desactivada Cospedal, y siempre según el guión de Sáenz de Santamaría, ahí entraba su íntimo Alfonso Alonso como nuevo secretario general, reforzado tras haber salvado en las elecciones vascas a las que concurrió como cabeza de cartel unos muebles que muchos en el PP daba por perdidos. De hecho el sorayismo se apresuró a lanzar el nombre de Alonso como firme candidato a número dos en plena tormenta sobre la ministra de Defensa. 

Repensando el plan

El plan de la guardiana de La Moncloa se ha torcido, pero sigue adelante con variaciones. En vista de que Cospedal no da un paso atrás ni al lado siquiera, el entorno de Sáenz de Santamaría quiere promocionar a Alonso ya no como secretario general, sino como figura intermedia entre Cospedal y el vicesecretario de Organización y Electoral, Fernando Martínez Maíllo.

En círculos populares vuelve, pues, a hablarse estos días de la figura del coordinador general, de la que ya se habló el año pasado cuando Rajoy renovó la cúpula del PP. En su día lo fue Ángel Acebes, en tiempos de José María Aznar.

Por lo pronto Rajoy parece estar dispuesto a tener en sus oracionesAlonso, o eso interpretaron algunos cuando le oyeron decir el lunes ante la Junta Directiva Nacional: "Muchas felicidades al Partido Popular en el País Vasco, que ha roto los pronósticos de algunos y que va a tener una etapa, estoy absolutamente convencido, muy positiva tanto en el País Vasco como en su aportación al conjunto de nuestro partido".

Lo que es indudable es que el líder de los populares tiene en alta estima a Alonso por su buen trabajo como portavoz del PP en el Congreso primero, como ministro de Sanidad después y, en último lugar, como líder del PP vasco y candidato a lendakari.

Si Soraya consigue situar a Alonso en la cúpula de Génova habrá ganado mucho. La vicepresidenta es una mujer muy querida en el partido, pero no tiene apenas control sobre él y sus apoyos orgánicos son escasos frente a Cospedal.

El mayor aliado de Sáenz de Santamaría en las baronías es Juanma Moreno en Andalucía, pero su respaldo ni siquiera equivale al de todo el PP andaluz porque es un partido roto en dos. Y ahora más, dado que Juan Ignacio Zoido, un hombre de Cospedal, ha tomado mando en plaza nacional con su designación como ministro del Interior.