| 16 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez, con Meritxell Batet
Pedro Sánchez, con Meritxell Batet

Sánchez presenta España 2050 con una cita de Alicia en el país de las maravillas

El presidente presenta su hoja de ruta hasta 2050 con un entusiasmo insólito, presumiendo de fondos europeos y vacunas, obviando la dura situación de España en el presente.

| Yolanda Lorenzo España

Esta vez no estuvo James Rhodes tocando el piano, pero todo lo demás recordó a aquel acto solemne de Pedro Sánchez para presentar, por enésima vez, los Fondos Europeos que varios meses después aún no han llegado. Ahora se trataba del plan "España 2050", una hoja de ruta para el futuro que se estrenó en público con una cita de "Alicia en el país de las maravillas" quizá no muy afortunada.

La utilizó Diego Rubio, el director de la Oficina de Prospectiva y mano derecha de Iván Redondo que ha trabajado durante un año en un informe que al parecer reúne el esfuerzo de cien investigadores y especialistas en definir el país que debe ser España en 2050. Del que no se dio a conocer nada, más allá de apelaciones genéricas a valores como la sostenibilidad, la igualdad y la unidad "de todos y todas".

 

Esa retórica empapó el acto entero, un brindis a la esperanza en medio de las penurias que España sufre en 2021, resumidas en el mayor hundimiento económico del mundo, el mayor paro de Europa y una de las cinco mortandades por COVID más elevadas del planeta.

A nada de ello se refirió expresamente Sánchez, y si lo hizo fue para sacar pecho: la crisis no pareció preocuparle al contar con "140.000 millones" y la pandemia quedó en un segundo plano al contrastarse con "la mayor campaña de vacunación de la humanidad", que en el caso español inmunizará al 70% de la población, según volvió a repetir.

La nueva "performance" de Sánchez paseó por el atril a distintos autores del informe que no dio a conocer pero que, según el presidente, abrirán un "diálogo nacional" en los próximos meses "con ayuntamientos, comunidades, agentes sociales y sociedad civil" del que no dio más detalles.

"Habrá mesas redondas", dijo, dejando en el aire la sensación de que lo mismo valdrá para discutir en Asturias del carbón que en Cataluña de la independencia. Y con una paradoja: propone ese esfuerzo global de consenso cuando, en el día a día, no ha sido capaz de impulsarlo en cuestiones clave como la gestión de los Fondos Europeos o en la renovación del Poder Judicial.

Sánchez anunció un gran "diálogo nacional" aunque luego no pacta ni la gestión de los Fondos Europeos

No es fácil traducir las intenciones del Gobierno, ni los plazos exactos, ni los procedimientos y ni siquiera los objetivos concretos, diluidos en un discurso genérico que lo mismo suena a Greta Thunberg hablando de medio ambiente que a Bill Gates de tecnología.

"El futuro es patrimonio de todos y todas y lo haremos todos juntos y juntas", clamó un entusiástico Sánchez que se dedicó un indisimulado elogio a sí mismo: "A los españoles nos cuesta reconocer nuestros méritos... pero pocos tienen en Europa un proyecto como éste", se aplaudió.

La respuesta de Casado

Mientras, desde FITUR, el presidente del PP le dio un baño de realidad, aterrizándole en los graves problemas que España sufre y negándose a admitir el papel que, en la víspera, el presidente quiso darle a la oposición en un bronco debate en el Congreso.

"No estamos para callarnos y aplaudir en sus actos pagados por el esquilmado contribuyente", sentenció Pablo Casado, recordándole al presidente de "España 2050", que estamos en la "peor crisis sanitaria, económica y social" imaginable.

Puestos a expresar exigencias, Casado le reclamó que se las trasladara a sus "socios" de Podemos y de Junts en Cataluña, invitándoles a romper con ellos por su respaldo al Sáhara, en un caso, o a la transformación de Ceuta y Melilla en ciudades integradas en Marruecos, como defendió Puigdemont.