06 de Abril de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Sánchez, este viernes, en los actos del cierre de campaña del PSC.

Sánchez vuelve al punto de partida: la legislatura seguirá en manos de Junqueras

La meritoria victoria de Salvador Illa queda eclipsada por el sorpasso de Esquerra a Junts. Que deja en manos del preso de Lledoners la estabilidad del "gobierno progresista".

| Javier Ruiz de Vergara España

Finalmente sí ha habido efecto Illa. Pero la complicada partida de ajedrez del 14-F, lejos de acabar con el escrutinio de los comicios, comienza ahora. Y esa operación Illa, diseñada en el laboratorio político de Iván Redondo, tiene aún camino por delante para ver si acaba siendo exitosa o complica más la legislatura a Pedro Sánchez.

En cualquier caso, el exministro de Sanidad ha disparado los resultados del PSC, se ha anotado una meritoria victoria en votos y ha dado la razón al líder socialista en su apuesta por forzar la retirada de la primera línea de Miquel Iceta. El empate a 33 escaños con ERC devuelven a los socialistas catalanes a sus mejores resultados de la era Zapatero con Carmen Chacón como gran referente.

Desde Moncloa, en estos últimos días, se ha hecho hincapié en una derivada: los Presupuestos están aprobados y garantizan a Sánchez la estabilidad al menos hasta 2023. Por ese flanco, sea cual sea la hoja de ruta del próximo inquilino de la Generalitat, el presidente del Gobierno tiene garantizado su futuro inmediato.

Pero del escenario político salido de las urnas catalanas para Moncloa queda una conclusión incontestable. Como en su investidura en enero de 2020, Sánchez vuelve a ser rehén de Oriol Junqueras. El sorpasso de ERC a Junts deja al preso de Lledoners como el gran hacedor del futuro de la gobernabilidad de Cataluña y, de nuevo, de la de España.

Y dibuja en el horizonte más cercano de Sánchez el posible órdago de los republicanos que puede amargar el 2021 a Moncloa: indultos, amnistía y, de nuevo, el fantasma del referéndum pactado que exige el nuevo hombre fuerte de la política catalana.

Si los republicanos mantienen su compromiso con el cordón sanitario contra el PSC firmado a iniciativa de Catalans per la Independència, el Gobierno más deseado por Sánchez, el tripartito de izquierdas, parece inviable. Otro escenario es que Esquerra llegue a un acuerdo con Pablo Iglesias, sume a los Comunes, y reciba el apoyo externo de Illa para hacer president a Pere Aragonés.

De esta forma, Moncloa habría despejado la legislatura al completo. Con una ERC dependiente de los socialistas en Barcelona, y los diputados que lidera Gabriel Rufián definitivamente apuntalando al Gobierno de Sánchez.

La tercera derivada que Sánchez no quería ver ni en pintura es la del gobierno independentista integrado por ERC, Junts y la CUP. El sorpasso de Junqueras a Puigdemont parece hacer imposible reeditar la coalición catalana con los exconvergentes de segundones.

 

El 14F abre la vía a la reválida de la "joint venture" entre Sánchez y Junqueras.

 

La otra pantalla en clave nacional a la que estaban atentos en Presidencia ha sido la de los resultados de Pablo Iglesias. Los Comunes no han crecido pero han mantenido su cuerpo electoral. Los  8 escaños revalidados por Jessica Albiach auguran que, al menos por los resultados en Cataluña, el vicepresidente no se verá obligado a protagonizar nuevos bandazos en la coalición progresista.

Por que, pese a las encuestas que pronosticaban para Iglesias una nueva sangría de votos, los Comunes ha logrado revertir la tendencia de los morados que sufrieron sendos fracasos en las últimas elecciones vascas y gallegas. De esta forma, el resultado de Albiach deja también bien parado al sector podemita de la coalición.

Sánchez ha seguido el escrutinio desde Moncloa mientras Adriana Lastra y José Luis Ábalos lo han hecho desde Ferraz. Este lunes, una Ejecutiva Federal semipresencial hará el primer análisis de los resultados de la operación Illa. Y de qué forma los resultados del 14-F alteran los planes de Moncloa.