| 14 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Belarra y Montero, este viernes en Zaragoza en el cierre de su campaña para las primarias de Podemos.
Belarra y Montero, este viernes en Zaragoza en el cierre de su campaña para las primarias de Podemos.

Ione Belarra se propone acabar con el Podemos cuartelario de Iglesias

Podemos pone este domingo punto y final de forma oficial a seis años del "ordeno y mando" del pablismo. Y su sucesora quiere enmendarle devolviendo poder a círculos y territorios.

| J.R.V España

 

Este domingo, las bases de Podemos darán carpetazo definitivo al pablismo y abrirán un nueva etapa llena de incertidumbres en el partido morado.

Por un lado, su viabilidad electoral tras encadenar un fracaso tras otro en las urnas. Además, su capacidad para afrontar una cohabitación entre Yolanda Díaz y Ione Belarra fruto de un dedazo del antiguo líder. Así como la disposición de la actual ministra de Derechos Sociales a devolver la capacidad de decisión a los militantes, aquellos círculos desactivados por Iglesias al mismo tiempo en que purgaba uno tras otro a sus críticos.

El Vistalegre IV  va a encumbrar a Belarra a la Secretaría General de Unidas Podemos con la gran incógnita del papel que jugarán junto a ella los restos de ese pablismo en declive: Irene Montero que va de número dos en su lista, un Pablo Echenique que este viernes ha insinuado su pronta retirada, o los antiguos hombres fuertes del exvicepresidente: Juanma del Olmo, Rafa Mayoral y Nacho Álvarez.

Nadie duda que Belarra arrollará a sus dos simbólicos adversarios en las primarias aunque la dirección prevé una nueva deserción de voto de sus inscritos, como ha venido ocurriendo en cada una de las consultas a las que Iglesias convocó a sus bases. Tal vez por eso, este viernes la candidata favorita ha enmendado el mandato de su antecesor con un compromiso por restar poder a la cúpula y devolvérselo a la militancia.

En concreto, de cara a la nueva etapa en Podemos, la ministra de Derechos Sociales ha garantizado que va a trabajar de la "mano de los territorios" y que "se dejará la piel" para obtener los mejores resultados en las próximas elecciones municipales y autonómicas.

Y ha asegurado que esta nueva etapa que se abre este fin de semana estará sustentada en liderazgo "feminista", "colaborativo" y "no combativo" que articule una organización "desde abajo", "más plural", en el que todo el mundo se sienta "cómodo" y bajo la convicción de que el valor de la militancia es "imprescindible".

 

Belarra dice que quiere devolver a Podemos su ADN fundamental sin liderazgos cesaristas como el de Iglesias.

 

Belarra ha instado a los inscritos a participar masivamente en la Asamblea Ciudadana y demostrar una vez más que sus "enemigos" se equivocan, dado que van a salir fortalecidos y van a crecer para tratar de ser la fuerza mayoritaria en el arco progresista.

Durante su intervención centrada en interpelar a una bases en imparable deserción, Belarra ha destacado que "merece la pena más que nunca" formar parte de Podemos y que "si hace falta un momento para militar" en el partido es ahora", puesto que en esta nueva etapa van a hacer una formación más coral y feminizada.

 

De esta forma ha reivindicado que sus bases se nutren del movimiento 15M, los movimientos sociales y las 'mareas' en defensa de los servicios públicos, que han sido "imprescindibles" para estar en las instituciones y ser referencia para el espacio de la izquierda tanto en Europa como Latinoamérica. "Tenemos que creer para construir un Podemos más fuerte y seguir creciendo", ha exhortado a sus simpatizantes para resaltar que "aún tienen muchas cosas por hacer".

En este último acto de la campaña interna también ha intervenido Irene Montero, para criticar que los poderes del país hayan "aupado" a la extrema derecha para tratar de evitar el cambio político en España, cuando hace "mucho tiempo la humanidad acordó que en este mundo no se puede ser racista o machista".

"Hace falta un Podemos más fuerte que nunca", ha enfatizado Montero. Sin hacer ninguna autocrítica del debilitamiento del partido justo cuando ella estaba en la sala de máquinas de la formación y al lado del único que movía los hilos.