| 27 de Septiembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez.
Pedro Sánchez.

Cerramos puertas con 900.000 enfermos y 9.000 muertos tras dejar las mascarillas

El Covid repuntó tras eliminar Pedro Sánchez la protección respiratoria y ahora suprime la mejor medida anticontagio: la ventilación.

| Francisco Mercado España

 

 

El 28 de marzo de 2022 Pedro Sánchez establece que sólo se harán test de coronavirus a sospechosos de sufrirlo mayores de 60 años y hospitalizados. España queda ciega para seguir la pandemia. Margina al 75% de la población. Nunca testó a masivamente como prometió en la primera ola. Pero en 2022 deja de analizarse incluso a enfermos con síntomas. Hace falta ser mayor de 60 años o estar hospitalizado.

Esto evita bochorno al Gobierno sobre una pandemia que repetidamente declara vencida y siempre le cornea con repuntes. Pero no hay mejor cómplice que la falta de miedo: si oficialmente ya no existe el covid, ¿para qué asumir individualmente precauciones como mascarillas, distancias, ventilación…? El Gobierno deja creer que el covid es de viejos. Oculta que les contagian jóvenes que son enfermos ocultos. Ni les testa ni les aísla con baja laboral.

El Gobierno declara repetidamente vencida una pandemia que siempre le cornea con repuntes.

Pese a tanto optimismo, en las últimas semanas de julio enfermaron más de 98.000 ancianos de Covid. Y desde el 28 de marzo de 2022 han caído contagiados 882.045 mayores de 60 años. No está mal para un Covid en retirada. Durante toda la pandemia, 2,8 millones de mayores de 60 años han sufrido coronavirus. Un dato agrava la responsabilidad de Sánchez. Un tercio de esa cifra es posterior a la supresión de las mascarillas.

La supresión de mascarillas en interior supuso un aumento de contagios

En abril de 2022 el Gobierno perpetra algo tan osado como permitir actos masivos en marzo de 2020: suprime las mascarillas en interior. Ya en febrero fulminó su uso en exteriores. Igual que antes del 8M de 2020, véase mi libro Una Pandemia de errores, el contagio estaba descendiendo y tras tal ayuda sanchista en abril de 2022 se dispara el Covid en la población testada (mayores de 60). Sube a un 33% de positividad y alcanzará picos de 46%. No hay mejor encuesta sobre el adiós a las mascarillas: la mitad de los ancianos testados dan positivo. Y aún supera hoy el 25% cuando los jóvenes están en la playa.

¿Qué ocurrirá con el 75% de la población restante con mayor movilidad? Sólo tenemos tasas de contagio de los ancianos, pero muestra que alguien está haciendo algo mal sanitariamente en toda España. No es cuestión de políticas autonómicas. Y crecen los ingresos hospitalarios de jóvenes.

Las muertes de todas las edades suman 8.416 desde que Pedro Sánchez retiró el uso de las mascarillas

Sólo un dato no discrimina: la muerte. Sanidad sí anota defunciones por Covid de menores de 60 años tras el cese de mascarillas. Las muertes de todas las edades suman 8.416 desde que Sánchez retiró su uso. La mayoría, 7.434 muertos, son ancianos. No es cifra menor. Multiplican por diez los asesinados por ETA. Y el cementerio vírico puede ser mayor porque cada vez se realizan menos test y cada vez dan más positivo. Hay indicios de esta fosa oculta. El pasado julio mueren 10.923 españoles más de los previstos. El Gobierno atribuye al calor 2.223 cadáveres. Y otros tantos al covid.

Como en la primera ola al Gobierno le sobran muertos y le faltan explicaciones

¿Y de qué han muerto los restantes 7.000? Mutis. Como en la primera ola, al Gobierno le sobran muertos y le faltan explicaciones. No sabe dónde encajar un julio que quintuplica la mortalidad de los últimos años. ¿Cómo saberlo si no testa a sus ciudadanos en una ola que, aunque menos grave, su mayor contagiosidad multiplica su letalidad? Solo el covid, que ya no existe, supera la mortalidad total prevista para cada julio de los últimos años. Ya suman 120.000 los muertos por exceso, o sea Covid, desde que se inició la pandemia. Fernando Simón preveía dos enfermos.

¿Qué más se puede hacer para ayudar al virus? Sánchez decreta ahora que edificios y locales cierren sus puertas. Esto ahorra energía, sí, pero dispara los contagios. La ventilación permanente es la mejor medida no farmacéutica, con la mascarilla, para evitar el virus. Cerrar puertas en comercios, farmacias, bares, oficinas (a falta de saber qué ocurre en escuelas u hospitales) … es un suicidio sanitario. Y se verá en futuros informes.

Cerrar puertas en comercios, farmacias, bares, oficinas es un suicidio sanitario. Y se verá en futuros informes.

Un gobierno que usa fondos UE para que no se electrocuten aves… ¿podría subvencionar ventiladores para complementar/rebajar el aire acondicionado y mantener abiertas puertas o ventanas? Y promover el uso de persianas, cortinas de aire, toldos y placas solares. Pero Sánchez prefiere el crematorio. Encerrados ahorrando con el bicho a fuego lento en verano. Debió estrenar termostato a 27 grados en la cena del museo del Prado. A ver qué se derretía antes: Biden o un lienzo. Y en invierno nos contagiaremos en locales sellados con abrigo y bufanda. Y la culpa será de Putin.